jueves, abril 12, 2007

La carta que no salió

A esta altura, deben ser unas 5 cartas respecto al Sistema de Ingreso que El Mercurio no ha sacado. Esta última, firmada también por Nicolás Grau y Francisco Meneses, esperaba volver a posicionar el tema en la discusión pública.

El consuelo es publicarla acá, pero hay cosas que mantienen intactas las expectativas sobre lo que se puede avanzar este año, como por ejemplo que Carlos Peña, rector de la UDP y actual presidente de la Comisión Asesora Presidencial de Educación Superior, fue el único que nos apoyó abiertamente el año pasado con la incorporación inmediata de los estudiantes que obtuvieron la beca de exelencia académica, es decir, que pertenecían al mejor 5% de su promoción. El (pésimo) desempeño del DEMRE no alcanzó a perjudicarlos...

Señor Director,

Hace bastante tiempo que la discusión del sistema de ingreso a las universidades viene cargada de defensas corporativas que en nada aportan a la solución del problema. El sistema actual ha demostrado fallas tremendas, habiéndose instalado a esta altura la necesidad imperativa de explorar nuevas fórmulas que puedan aportar a un nuevo sistema que seleccione a los mejores estudiantes de manera justa.

Los cupos supernumerarios que menciona el prorrector Las Heras en su carta (4 de abril) son un logro alcanzado gracias a una propuesta de la CONFECH 2006, que luego de un trabajo altamente calificado y propositivo que nos llena de orgullo, fue capaz de convencer al MINEDUC y al Consejo de Rectores para promover un cambio en el ingreso que sin dañar la excelencia académica, introduce avances significativos al sistema actual.

Lamentablemente, tan importante cambio falló en su implementación por un error innegable del DEMRE, cual fue no publicar en los medios oficiales a los estudiantes beneficiados con estos cupos, que a la postre implica dejar fuera a cientos de estudiantes que merecían entrar a su mejor opción. Nos parece inaceptable que una política pública fruto del acuerdo entre estudiantes y autoridades de gobierno, no sea implementada debido a la ineptitud de los ejecutores. Pensamos que la merma que ha sufrido la calidad de vida de los perjudicados, exige explicaciones y sanciones por parte de las autoridades competentes.

Sólo queda esperar que todos: dirigentes estudiantiles, autoridades universitarias y MINEDUC, estén trabajando desde ya y con tiempo para que el proceso de admisión 2008 sea digno del país que con tanto esfuerzo estamos construyendo. Esperamos que la recientemente constituida Comisión Asesora Presidencial de Educación Superior le entregue a este tema la prioridad que se merece.

Claudio Castro Salas

Presidente FEUC 2006

Nicolás Grau Veloso

Presidente FECH 2006

Francisco Meneses Ponzini

Jefe Equipo Técnico CONFECH 2006

jueves, abril 05, 2007

Ingreso a las Universidades

El primer punto a analizar es la pregunta básica que cualquier sistema de ingreso universitario debe responder: ¿Cómo seleccionar a los estudiantes que obtendrán mejor rendimiento académico en la educación superior? A través de trabajos desarrollados durante los últimos años, hemos demostrado (un equipo multidisciplinario que trabajó durante el 2006) que existe evidencia suficiente que avala la posición relativa del estudiante en su colegio como un predictor de su rendimiento futuro en la universidad. Así, en el margen, el actual sistema de ingreso ha dejado fuera de las universidades a alumnos que hubiesen obtenido mejores rendimientos que los estudiantes que efectivamente ingresaron. Esta conclusión, que es estadísticamente significativa, nos lleva necesariamente a preguntarnos si las universidades están valorando a sus estudiantes en el sentido correcto. De esta forma, quiero ratificar que el ingreso a las universidades puede mejorar considerablemente al incorporar el ranking.

Es bueno hacer un análisis de los efectos sociales que la incorporación del ranking puede traer al ingreso a la Educación Superior. El único antecedente que maneja un estudiante secundario para acreditar su calidad académica es el lugar relativo que ocupa entre sus compañeros, es decir, puede esforzarse por ser el mejor. Esta prueba fehaciente de su capacidad de estudiar, aprender, trabajar por una meta, vivir con expectativas de superación, etc. no es tomada como dato por el sistema de selección actual, el que por el contrario favorece el ingreso de quienes cuentan con mejor “contexto”, es decir, mide el resultado de variables sobre las que el "estudiante de contexto poco favorable" nada puede hacer y ningún esfuerzo vale.

En definitiva, el sistema de ingreso actual favorece el ingreso de los estudiantes de mayor nivel socioeconómico, aún cuando estos tengan una trayectoria académica mediocre. Además, mantener el actual sistema es hacer perdurar los efectos negativos para las oportunidades de ingreso de estudiantes de muchos colegios que bajo esas condiciones no tienen ninguna alternativa de siquiera soñar con el ingreso a la universidad. Se ha demostrado, en la práctica, que este sistema ha elitizado los resultados de la selección universitaria, y estoy convencido de que es nuestro deber buscar alternativas que, sin poner en riesgo la excelencia de los seleccionados, genere condiciones de igualdad y justicia para estudiantes provenientes de distintos grupos socioeconómicos.

El siguiente paso es analizar de qué forma se debe llevar a cabo el cambio que proponemos. Este año, como una primera etapa, se establecieron cupos supernumerarios para los “becados”, que debería haber asegurado el ingreso de más de 8000 estudiantes a todas las carreras y a todas las universidades. Este sistema permitía un año de análisis sobre los resultados que ellos obtengan para determinar cómo integrar el ranking definitivamente.

Lamentablemente una vez más el DEMRE, organismo encargado de la implementación del sistema de ingreso a la universidad, falló. Al no publicar la nómina de los estudiantes becados el mismo día que todo el mundo supo sus resultados, "obligó" a estos estudiantes a postular a universidades y carreras que no eran su primera opción, dejando a cientos de estudiantes que merecían ingresar al sistema fuera de éste (estos días deberían publicar una nueva carta en El Mercurio que Grau -FECH 2006-, Meneses -equipo técnico CONFECH 2006- y yo -FEUC 2006- mandamos tratando de mantener el tema en el tapete).

Si todo hubiese salido bien, y siguiendo la línea de los estudios realizados por la CONFECH, cuando el sistema entre en equilibrio, se debería bajar la ponderación de la PSU y de las NEM para integrar con un 10% al ranking como un nuevo ponderador para el puntaje final de ingreso, afectando a todos los estudiantes, sin sesgos de acuerdo al tipo de colegio de proveniencia.

Los úlimos días la nueva propuesta del rector Rosso se ha robado titulares e impresiones de todos los sectores universitarios, proponiendo un sistema que integra calificaciones subjetivas que valoran el perfil del estudiante que postula. Si bien es cierto esta propuesta no critica el actual sistema ni a la PSU, trae a discusión temas más profundos como la posibilidad de que las universidades rompan un sistema único de selección, pasando a interesarse por atributos que corresponden a lo que cada plantel esperaría de sus estudiantes (tema para otro post).

Por ahora, mientras todo esto sucede, se extraña la voz de los líderes estudiantiles que lejos de manifestarse con una voz de unidad, pareciera que se encuentran enfrascados en discusiones más importantes que el ingreso a las universidades, pero que desde mi punto de vista dejan bastante que desear de sus agendas de trabajo. Si no es el ingreso un tema prioritario, me atrevo a decir que el futuro de la Educación Superior en Chile pasa muy poco por lo que tengan que decir nuestros actuales representantes.