viernes, junio 08, 2007

¿Cuánto ha disminuido la pobreza en Chile?

Recién salida del horno, la encuesta CASEN 2006 nos dice que en los últimos 3 años la pobreza en Chile disminuyó de un 18,7 a un 13,7%. Un salto bastante importante, especialmente si consideramos que entre el `97 y el 2003 la reducción de pobreza, ocupando los mismos indicadores, había sido preocupantemente reducida.

Ahora bien, para muchos esto significa un gran avance fruto del esfuerzo país. Otros bastante más osados, le entregan todos los créditos a la Concertación, alimentando un lamentable debate político que poco aporta a la mejora de los indicadores sociales en nuestro país. Sin embargo quedan otros más, para quienes los últimos resultados de la encuesta CASEN no son más que una prueba de que la forma en que se concibe la pobreza en Chile tiene que cambiar, pues evaluarla en relación con los ingresos per cápita que reciben las familias más necesitadas del país es, a lo menos, mediocre e insuficiente.

Para cualquier institución voluntaria que trabaja por el desarrollo social del país es fundamental discutir y reflexionar respecto de qué se entiende por pobreza. Es irresponsable –e indigno para quienes comparten nuestro trabajo-, que las actividades que realizamos no sigan una secuencia de objetivos sólida y llena de sentido, que pueda ser medida, sino que se sustenten en un vago “tenemos ganas de trabajar”, o “creemos que lo que hacemos está bien”. Lo único que se logra con eso es hacer del voluntariado algo vacío, una moda a la que uno adhiere o rechaza simplemente porque tiene la percepción de que está bien (o mal). Y lo peor de todo, se genera una intervención que, aunque implica esfuerzo y recursos de parte de quienes la realizan, tiene poco o nulo impacto en la población donde se desarrolla.

El fin último de cualquier proyecto es aportar a la superación de la pobreza. Por lo tanto, en un acto de valentía (o de vanidad), quiero lanzar algunas reflexiones respecto a la pobreza que guardadas en mi computador servían de muy poco.

Buscando la definición relativa de pobreza, nos encontramos con que pobre es todo aquel que gana menos de la mitad de la renta per cápita media de su país (o región, o ciudad, o territorio en el que se haga el estudio estadístico).

Por otro lado, la definición absoluta de pobreza se refiere a que una persona es pobre si no tiene cubiertas todas sus necesidades primarias (o todas sus necesidades básicas).

Ambas son válidas pero distintas. Es un tanto reduccionista ver la pobreza como una cuestión netamente económica cuando sabemos que en muchos casos no ha sido el trabajo o un aumento de ingresos lo que ha generado un cambio en la vida de muchas familias. Pero por otro lado, también es bastante caprichoso pensar que el dinero no tiene nada de injerencia respecto de la situación de pobreza de las personas.

Considerando lo anterior, me atrevo a decir que la situación de pobreza es aquella donde los ingresos de las personas están bajo la línea que les permite asegurar cubrir sus necesidades básicas, y donde además su entorno socioeconómico les pone barreras para tener acceso a las situaciones que le permiten ser feliz.

Acabo de entrar en otra definición aún más complicada que la pobreza: la felicidad. Ante un término tan subjetivo, voy a “aproximar” la felicidad al estado donde la persona es capaz de superar la privación de las libertades fundamentales para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar.

Para no seguir cavilando acerca de términos tan difíciles, las actividades que una persona “tiene razones para valorar” pueden graficarse mediante una tabla donde se identifican, en sus filas, distintas “situaciones” o “libertades” que en suma deberían cubrir (o aproximar) todas las condiciones mínimas de felicidad que una persona cualquiera puede identificar en su vida. Así mismo, en las columnas, aparecen distintos grupos que integran una comunidad, separados de acuerdo a intereses, edades y definiciones distintas (ambas, filas y columnas, pueden continuar ampliándose infinitamente).

La figura funciona como una especie de "modelamiento" de una comunidad con la que podríamos trabajar. En este caso, existen niños con problemas de educación, jóvenes que piden instancias para el desarrollo deportivo, familias con problemas de vivienda y abuelitos con un deficiente acceso a una salud de calidad.

Una tabla tan amplia tiene que ver con las múltiples dimensiones de la pobreza. Considerando sus variados orígenes, las soluciones también deben ser variadas, y lo más importante, simultáneas, si se pretende desarrollar herramientas para que en un futuro no lejano este problema pueda ser manejado por los actores principales: los pobladores de la comunidad donde se desarrolla la intervención.

Analizando la tabla, la tarea de eliminar la pobreza es titánica, y está lejos de lo reducido de la información que nos entrega la CASEN.

Alcanzar la “superación de la pobreza” es una tarea que no depende ni de un gobierno, ni de una ong, ni de unos trabajos de invierno universitarios.

No depende ni de los que construyen casas, ni de los que trabajan en villas, ni de los que entregan educación.

Superar la pobreza es algo que antes que todo, pasa por un cambio profundo y radical en lo más interno de cada una de las personas que conforman nuestra sociedad, y sin duda en esa tarea cada proyecto social que existe tiene un rol muy importante que jugar.

Pero eso no es todo. Además de jugárnosla por discutir, defender y proponer distintas visiones por la pobreza, es tarea fundamental de cada actor de esta película preocuparse, con el mismo ahínco de entregar una intervención de excelencia, que mi “vecino de al lado”, esa otra institución/proyecto/persona que, como yo, trabaja por la superación de la pobreza, sea tremendamente exitosa. Esto último estamos lejos de siquiera pensarlo, pero ya será tema de un próximo post.

Saludos,