miércoles, noviembre 14, 2007

¿Estoy Vivo?


Todos los Domingos es un blog donde a través de una opinión, un poema y un comentario, se reflexiona en torno al Evangelio de la "semana entrante".

Me invitaron a escribir el comentario para el Evangelio del Domingo pasado (Lucas 21, 5-19), y aquí les dejo mi reflexión.

Saludos!

¿Estoy Vivo?

Hace unas semanas un amigo me dijo –bajo riesgo de herejía– que tenía una teoría: Una vez muertos, en vez de un juicio final donde se evalúa si somos merecedores del cielo o del infierno, sencillamente nos mantendremos amando tal como lo hemos hecho a lo largo de nuestras vidas. De esa forma, el infierno no será más que “seguir viviendo” para una persona que en su vida no ha sido capaz de amar, mientras que para los que amaron, el Reino de los Cielos se presentará como una prolongación del amor que han entregado y recibido mientras estuvieron vivos.

Sin entrar en una comparación odiosa entre los procedimientos formales (oficiales) después de la muerte, quiero rescatar la potencia de la frase que más me marca de este evangelio, “No es Dios de muertos, sino de vivos”. Que la vida eterna se viva desde hoy cambia radicalmente la perspectiva con que uno enfrenta a la muerte lejana y extraña, que sólo conocemos cuando afecta a los demás. Entender que la muerte es el “estado de no-amor” implica preguntarnos desde hoy y para siempre ¿estoy vivo?, ¿estoy amando?, ¿soy amado?

El “Cielo” se juega diariamente, y quienes quieran ser como saduceos, mejor nunca vayan a la ópera. Porque, tal como finalizó el mismo amigo de antes, para regocijarse con una ópera es necesario experimentar las sensaciones que provoca muchas veces, hasta que el oído y el gusto se refinan. Es la única manera de disfrutarla a concho. Con la vida eterna pasa exactamente lo mismo. Si no se ha buscado amar con pasión e insistencia muchas veces, y a cada cosa que nos rodea, nunca se podrá disfrutar con creces la compañía de Dios; nunca se podrá, en definitiva, estar vivo.

domingo, octubre 21, 2007

www.RSU.cl

El sitio RSU.cl está diseñado como una plataforma de unión, contacto e interacción para las diversas iniciativas estudiantiles que se dedican a promover la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) dentro de sus ejes de acción.

Así, el primer llamado es para todos los proyectos sociales universitarios, todos quienes semana a semana, invierno a invierno o verano a verano se la juegan por un objetivo: contribuir al desarrollo igualitario y responsable de Chile. Todos los estudiantes que hemos participado de alguna experiencia de voluntariado que se ha extendido a lo largo de los años, probablemente hemos llegado a pensar que si bien nuestros esfuerzos, ganas y energías están puestas en desarrollar iniciativas de excelencia en el ámbito que sea que trabajemos (campamentos, micro créditos, capacitación, talleres de niños, construcción y habilitación de espacios públicos y de vivienda, salud, etc. etc.), muchas veces se ven sobrepasadas ante la necesidad de sentirse seguro de que el trabajo y los esfuerzos que se ponen en nuestros proyectos, efectivamente son un aporte a la solución de las problemáticas sociales que atraviesan nuestro país.

Este último análisis, lejos de ser trivial, refleja lo que cada proyecto social debería estar cuestionándose constantemente: ¿somos un agente que incide en la superación de los profundos quiebres que afectan a nuestra sociedad? Aunque si bien es cierto que en esta cruzada todo esfuerzo es bienvenido, considero fundamental contar con un objetivo superior, un fin que sea más alto que nuestro objetivo puntual, y que -al mismo tiempo- sea tan alcanzable que nos juguemos por lograrlo sin que se convierta en una motivación irrealizable.

Así surgió el interés por juntarnos, relacionarnos y reconocer en la RSU ese objetivo superior. Todas las iniciativas estudiantiles tienen en común la esencia universitaria de su trabajo, la formación complementaria que alcanza cada uno de sus participantes, y la íntima relación con la realidad más cruda del país, todos elementos que nos convierten, a los estudiantes universitarios, en motores fundamentales en el fomento y la acción de la RSU.

Bajo ese alero, estamos convencidos de que las universidades pueden –y deben- ser motores del desarrollo del país. Por lo tanto buscamos universidades que utilizando la teoría y la discusión que se genera en las aulas, sean capaces de acercarse y relacionarse con las organizaciones e individuos que más las necesiten, que investiguen y preparen profesionales para liderar los cambios que todos esperamos, en definitiva, que las universidades se comprometan de Arica a Punta Arenas, a jugársela por hacer de Chile un país sin desigualdad, sin pobreza, sin injusticia, tal como los jóvenes de Chile lo soñamos.

Profundizando un poco más en el concepto de Responsabilidad Social Universitaria, entendemos iniciativas que fomentan la RSU como todas aquellas que busquen un cambio concreto y estructural en las universidades, que sea aplicable para el sistema universitario completo, y que fomenten el compromiso de estas instituciones con el desarrollo del país.

Haciendo una revisión rápida de la situación actual, mi impresión es que las universidades, que están concebidas para pensar el país, hoy lo hacen desde la comodidad de sus aulas, con una perspectiva teórica y lejos de la verdadera fuente del conocimiento: las situaciones y problemas reales del país.

Por otro lado, tenemos múltiples iniciativas de voluntariado que funcionan como complemento de la experiencia adquirida en las aulas, pero que a lo largo de los años han sido incapaces de comunicarse, interactuar, y buscar objetivos comunes que les permitan crecer en impacto. Este es el minuto exacto para revertir esta situación.

Con esta iniciativa tenemos la exquisita posibilidad de golpear el país, de gritar alto y claro que los estudiantes chilenos tenemos las manos dispuestas para trabajar por Chile. ¿Cómo hacerlo? Compartiendo experiencias, generando conocimiento, debate y discusión en torno a la RSU, y finalmente a través de actividades concretas, masivas y mediáticas que posicionen la RSU en la opinión pública de manera mucho más rápida y profunda de la que las mismas universidades podrían querer.

miércoles, septiembre 12, 2007

Educación del cacique

LAUTARO era una flecha delgada.
Elástico y azul fue nuestro padre.
Fue su primera edad sólo silencio.
Su adolescencia fue dominio.
Su juventud fue un viento dirigido.
Se preparó como una larga lanza.
Acostumbró los pies en las cascadas.
Educó la cabeza en las espinas.
Ejecutó las pruebas del guanaco.
Vivió en las madrigueras de la nieve.
Acechó la comida de las águilas.
Arañó los secretos del peñasco.
Entretuvo los pétalos del fuego.
Se amamantó de primavera fría.
Se quemó en las gargantas infernales.
Fue cazador entre las aves crueles.
Se tiñeron sus manos de victorias.
Leyó las agresiones de la noche.
Sostuvo los derrumbes del azufre.

Se hizo velocidad, luz repentina.

Tomó las lentitudes del otoño.
Trabajó en las guaridas invisibles.
Durmió en las sábanas del ventisquero.
Igualó la conducta de las flechas.
Bebió la sangre agreste en los caminos.
Arrebató el tesoro de las olas.
Se hizo amenaza como un dios sombrío.
Comió en cada cocina de su pueblo.
Aprendió el alfabeto del relámpago.
Olfateó las cenizas esparcidas.
Envolvió el corazón con pieles negras.

Descifró el espiral hilo del humo.
Se construyó de fibras taciturnas.
Se aceitó como el alma de la oliva.
Se hizo cristal de transparencia dura.

Estudió para viento huracanado.
Se combatió hasta apagar la sangre.

Sólo entonces fue digno de su pueblo.

jueves, agosto 23, 2007

INDIGNADO

Hace 2 años, por un buen tiempo, parecía que nada nos iba a detener...


Saludos a todos los soñadores!


¿Seguiremos Indignados?

SOÑANDO CHILE
Hoy, hablamos de ricos y pobres. Nuestros padres fueron pinochetistas y marxistas. Nuestros abuelos, liberales y conservadores. Y no importa cuanto nos remontemos, pues antes que ellos hubo pipiolos y pelucones, realistas y patriotas. Chile siempre ha encontrado un bando al que afiliarse, y una razón por la cual dividirse. Las sociedades tienden naturalmente a agruparse en esferas de pertenencia y a elaborar propuestas políticas diversas -es parte del diálogo social- pero algo triste hay en el caso chileno, y es que estas particiones han estado marcadas por la hostilidad. No nos diferenciamos sólo para ofrecer alternativas: sembramos nuestras polarizaciones de desconfianza, de miedos y de prejuicios. ¿Es que el proceso de gestación del pueblo chileno nunca acabará? Creemos que, en vísperas del Bicentenario, estamos al fin en edad de dar a luz a un país maduro. La cicatriz actual es más honda y dolorosa; una que doscientos años no ha sido capaz de borrar.
Nos llena de vergüenza el que seamos capaces de reconocer la posición social del prójimo por su modo de hablar. Nos entristece que ese reconocimiento modifique el trato mutuo, porque hallamos ahí el origen de las injusticias sociales. Nos apena que la distribución de nuestro ingreso sea una de las menos equitativas del mundo, porque valoramos profundamente la dignidad . Nos indigna que aún, ¡aún!, hayan campamentos de indigentes, y que sean siempre los mismos los que sufren cuando la naturaleza nos remece. No dejemos de asombrarnos ante estas heridas. El que hayan estado ahí antes que nosotros nos hace olvidar su profundidad, pero nos dañan. ¡Despertemos! Lavemos nuestras heridas y hagamos de Chile una comunidad. Sentemos las bases para una nueva identidad nacional, una que valga la pena. Es necesario. Es posible.
CHILE ME INDIGNAS
CHILE, TE QUIERO
¿juntémonos?

miércoles, agosto 22, 2007

Sin Justicia Social no hay Democracia Integral

Hace tiempo que la Iglesia venía recibiendo críticas por su alejamiento de los problemas sociales que inundan a nuestro país.

Poca capacidad de empatizar con trabajadores, pobladores de campamentos, jóvenes, etc. etc. En síntesis, un discurso muy centrado en lo valórico (si por valórico se entienden temas relativos a lo sexual o al "derecho a la vida"), pero muy alejado de un concepto que el Padre Hurtado tuvo la gracia de reflejar: la justicia social.

Luego de que Monseñor Goic pusiera en el tapete la discusión sobre el salario mínimo, hemos tenido una serie de reacciones que la Conferencia Episcopal redondea hoy a través de la siguiente declaración.

La pongo en el blog, primero porque encuentro notable la incipiente cruzada de la Iglesia por abordar estos temas, y tmbién porque cuesta mucho que este tipo de declaraciones se masifiquen entre la opinión pública.


Sin Justicia Social no hay Democracia Integral

1. En este Mes de la Solidaridad los chilenos hemos sido testigos de un debate nacional sobre la equidad. Nos urge enfrentar como sociedad este apremiante tema de fondo.

2. En el reciente conflicto en Codelco, fue posible alcanzar acuerdos mediante el contacto directo entre las partes involucradas, pese a la complejidad del tema y a los obstáculos existentes. Estos acuerdos se lograron gracias a la ayuda que prestó el Obispo de Rancagua, con su disponibilidad permanente para facilitar el diálogo.

3. Como consecuencia de ese hecho y de las demandas crecientes de organizaciones de trabajadores, diversos sectores del país han acogido positivamente el llamado que ha hecho el Presidente de la Conferencia Episcopal a asumir la deuda pendiente, en cuanto a una mejor distribución de la riqueza, y la compensación ética y digna del trabajo humano.

4. Interpelados por el Evangelio, por la doctrina social de la Iglesia y por el testimonio de nuestros santos y mártires, abordamos estas materias desde la misión de pastores que nos ha sido confiada. Lo hacemos porque a la conciencia cristiana de Chile no le puede resultar indiferente el sufrimiento de tantos hombres y mujeres -trabajadores, jubilados, pensionados y montepiados-, que no logran vivir con dignidad si no acceden a un ingreso que permita a una familia satisfacer sus necesidades básicas acordes con la naturaleza de quienes son hijos de Dios.

5. Creemos que las decisiones económicas y las políticas públicas deben estar siempre motivadas por el bien de las personas, considerando de un modo privilegiado a los más vulnerables, a los más pobres. No podemos resignarnos a aceptar la inequidad y la injusticia social como datos de la realidad. No podemos separar la ética de la vida ni de la economía.

6. Es por ello que consideramos imprescindible lograr acuerdos consensuados entre el gobierno y la oposición en favor de la equidad, de modo que las políticas públicas y los emprendimientos del sector privado promuevan la creación de empleo, especialmente en los sectores más necesitados, e impulsen la productividad. También es necesario llegar a un acuerdo nacional que dé a la educación de calidad la prioridad que se merece. Sin estas medidas en el orden laboral y educacional no lograremos reducir substancialmente las brechas de ingreso que existen en nuestra sociedad.

7. Agradecemos sinceramente a todas las personas e instituciones que han acogido nuestro llamado a promover la justicia y la equidad con buena disposición y búsqueda de propuestas. Ante la proximidad del Bicentenario, no quisiéramos que esta voluntad quedara archivada como una más entre las buenas intenciones. Por eso, sentimos nuestro deber, como Obispos de la Iglesia Católica, perseverar en nuestro empeño de invitar a la sociedad a dar nuevos pasos en este camino.

8. Hacemos un llamado al diálogo nacional que incluya todas las miradas que busquen el progreso de nuestro país y de las familias más pobres, para acercar posiciones y lograr acuerdos entre los actores con mayor responsabilidad por el bien común, y de esta manera, puedan impulsar las medidas que conduzcan a una patria con mayor justicia social. De nuestra parte, siempre estaremos dispuestos a motivar dicho diálogo y a facilitarlo. Invitamos a comprometerse en él a los católicos y a las personas de buena voluntad que sirven en el mundo laboral, político, académico, científico y comunicacional.

9. Tal como expresábamos en nuestra declaración del 18 de julio pasado, necesitamos “escucharnos y abrirnos a buscar soluciones que integren los distintos puntos de vista, para resolver los dramáticos problemas de pobreza y trabajo precario”. Creemos en el diálogo y por eso hacemos este llamado. Nuestra Iglesia está dispuesta a colaborar en él, cumpliendo así el encargo que recibió de Jesucristo y por el cual nos juzgará un día. (cfr. Mt 25, 31ss).

10. “Sin justicia social no puede existir democracia integral”, nos decía san Alberto Hurtado, cuya fiesta recordamos este 18 de agosto, Día de la Solidaridad. Que su testimonio inspire el diálogo y que éste produzca abundante fruto. Todo ello se lo encomendamos a la protección de María Reina, Madre de Jesús, cuyo reino no tendrá fin.



EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE


† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente


† Gonzalo Duarte García de Cortázar
Obispo de Valparaíso
Vicepresidente


† Francisco Javier Errázuriz Ossa
Cardenal Arzobispo de Santiago


† Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Concepción


† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General



Santiago de Chile, 22 de agosto de 2007.

lunes, agosto 13, 2007

La reforma en tiempos actuales*

* Discurso con motivo de la conmemoración de los 40 años de la Reforma Universitaria. El coloquio respondía a la pregunta ¿Cuáles son las proyecciones del movimiento estudiantil actual a la luz de la Reforma del ´67?,y se realizó entre Rodrigo de la Calle (Presidente FEUC 2005, socialista); Fernando Zavala (Presidente FEUC 2007, gremialista) y yo.

Buenas noches. Mi más cordial saludo al rector de la Pontificia Universidad Católica, don Pedro Pablo Rosso, a las autoridades universitarias que hoy nos acompañan; quisiera saludar también de manera muy especial al ex rector de la UC, don Fernando Castillo Velasco, y a todos los ex alumnos que participaron, desde sus distintas posiciones, en el proceso de la reforma universitaria iniciado hace ya 40 años en nuestra universidad. Un afectuoso saludo a toda la dirigencia estudiantil actual, compañeros, amigos.

Nos encontramos reunidos, en el marco de estos dos días de coloquios, para conmemorar los 40 años de la Reforma Universitaria de una manera “raramente” especial. Especial, porque ni la Universidad, ni la propia Federación de Estudiantes, han sido capaces de generar actos tan amplios y pluralistas - que puedan ser verdaderamente llamados “espacios académicos” -, sobre el recuerdo y la proyección de uno de los hechos más importantes que ha atravesado la Universidad Católica a lo largo de su historia.

Es muy extraño que hoy estemos reunidos en una misma testera los 3 últimos presidentes de la FEUC; más aún cuando los 3 somos representantes de distintas visiones que hoy confluyen en las pálidas filas de la política universitaria de la UC.

Más adelante volveré sobre un análisis de la situación actual del movimiento estudiantil. Primero quiero dedicar unas cuantas líneas, para transmitir una serie de reflexiones respecto del proceso de Reforma Universitaria en la UC, que tan gratamente me ha tocado conocer y aprender en el transcurso del largo primer semestre, entre muchas reuniones que sirvieron para planificar estos coloquios.

El primer aspecto destacable, y que surge de un análisis muy poco objetivo, es la excesiva admiración que produce en nosotros, los dirigentes actuales, un período tan apasionado, tan “histórico”, que se desarrolló en los mismos pasillos que hoy, frente a nuestros ojos críticos de estudiantes comprometidos, se ven tan vacíos y ausentes de ideales y convicciones (¿habrán sentido lo mismo ustedes en los 60?). Me refiero a esto porque nosotros conocemos la Reforma a través de libros, fotos en blanco y negro, o historias que hemos tenido el privilegio de escuchar. Lamentablemente, cualquiera sea la vía que nos traslade a esa época, es imposible tomarla sin un sesgo propio de nuestras experiencias y creencias, y por qué no decirlo, del sector que provenga el material que estudiamos.

De esas fuentes, se desprenden los envidiables niveles de participación estudiantil, con esa imagen sesentera de jóvenes “terneados” y jovencitas de vestido que, llenos de energía e ideas, estaban dispuestos a hacer de sus proyectos universitarios algo tan importante que valía la pena hacerlos parte de sus vidas. Sin duda la convicción y la seguridad de las ideas que defendían, junto al magnífico acto de trabajar mancomunadamente por los valores que los unían – a pesar de las profundas diferencias que más tarde se harían patentes – fueron fundamentales para llevar adelante la Reforma de la manera en que la conocemos.

Por otro lado, está la visión Cristiana que siempre acompañó sus debates y posturas. Nunca se cuestionó la condición Católica de nuestra Universidad, con posiciones que, aunque diferentes, argumentaban desde un lado o del otro la pertinencia o no de alguna interpretación del Magisterio de la Iglesia. No puedo sino sorprenderme de aquella característica, que refleja la gran riqueza de un debate que sabía reconocer tiempo y espacio; un debate que, en consecuencia, se trató acerca de las interpretaciones de cómo la Iglesia debía hacerse cargo, a través de la Universidad, de las profundas diferencias sociales que se vivieron durante la década del 60, y que eran consecuencia de un sistema poco feliz, que poco a poco destruía la convivencia a nivel nacional.

Finalmente, no puedo dejar de destacar el desenlace de un largo proceso de construcción de argumentos y de negociación, o visto de otra forma, el inicio de los cambios que durante años fueron trabajados por los estudiantes. Tiene un tremendo valor que las exigencias de la reforma fuesen ampliamente compartidas y trabajadas por la dirigencia estudiantil, de todos los sectores. Congresos, e incluso publicaciones, daban cuenta de un trabajo en el que es posible levantar una agenda, ser una verdadera contraparte para una dirección universitaria cuya función es darle sentido a la misión de la Universidad. La profesionalización del cuerpo docente, la apertura de las aulas hacia la sociedad, la democratización en el ingreso a la Educación Superior, en definitiva, el paso de un colegio a una Universidad, no son consecuencia de un liderazgo antojadizo, sino del trabajo desarrollado por una dirigencia que supo dialogar hasta más no poder. Todos conocemos las consecuencias que eso produjo.

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Situación actual

En la actualidad, tema que de seguro manejo mejor que la reforma, y que nos convoca hoy con la pregunta de este coloquio, quiero ser muy franco: desde que entré a la Universidad, salvo contadas excepciones, he sido testigo de un movimiento estudiantil que deja muchísimo que desear.

Para ser contraparte de la Dirección Superior de la Universidad, es necesario construir agendas y levantar propuestas. Ni lo uno ni lo otro sucede hoy día. Tristemente, ni siquiera somos capaces de generar espacios de discusión o reflexión que nos permitan exponer nuestras ideas… sabemos que disentimos, pero no sabemos en qué disentimos.

Estoy convencido de que sin espacios formales, como el Encuentro Estudiantil del año pasado, es sencillamente imposible que los estudiantes podamos influir en los lineamientos de largo plazo de nuestra Universidad… ¿bajo qué criterios?, ¿quién dictamina qué causas proponer, qué espacios defender?, ¿Quién asegura que las federaciones que vengan trabajen por la construcción seria y esforzada que realiza el movimiento estudiantil?

Y es que en este tema hay que ser muy claros: el país, la sociedad, las otras universidades, las autoridades universitarias, los funcionarios, profesores y nuestros mismos compañeros, esperan mucho de los estudiantes de la Pontificia Universidad Católica. Pero resulta impresionante ver como hemos perdido años de trabajo y de posicionamiento como un gran referente juvenil a nivel nacional producto de nuestra poca capacidad de dialogar y de hacer política.

Debemos trabajar por potenciar el movimiento estudiantil de la universidad, pasando del éxito producto de liderazgos ocasionales y eventos fortuitos, a un éxito institucionalizado que debe seguir fortaleciéndose.

Ahora más que nunca estoy convencido que para generar transformaciones universitarias y sociales profundas, e influir desde la excelente tribuna y plataforma que ofrece la política universitaria, necesitamos la validación de la acción colectiva como la única fórmula para lograr los distintos objetivos que los estudiantes de la UC se propongan.

Los estudiantes tenemos la obligación y el derecho de convertirnos en actores relevantes dentro de nuestra universidad. Pero ese derecho no tiene sustento en la medida que nuestras consignas respondan a un “porque sí”. Es necesario presentar propuestas, concebir una visión conjunta de la universidad que queremos, y lo más importante, ser responsables a la hora de ocupar los espacios que ganamos.

Creo interpretar, de las reuniones que he sostenido con los protagonistas de la Reforma que hoy cumple 40 años, que muchas veces las rencillas producto de pequeñas diferencias no valieron la pena. Hace 3 días me tocó escuchar, en otro salón de la Casa Central, como uno de los ex presidentes FEUC de los años 70 hablaba de enemigos irreconciliables, de personas cuyo objetivo oculto es destruir la sociedad, destruir al hombre. Esa percepción hoy no tiene ningún sentido. Es nefasta. No se justifica.

Pero por alguna razón, muchos de quienes estamos en esta sala nos hemos formado en un ambiente de odiosidad y malas prácticas, que lamentablemente son el reflejo de lo que vemos en la política a nivel nacional.

En ese ambiente es que surge la Opción independiente. Una opción que no es gremialista, si con eso se entiende escapar de la política o esconder la política detrás de un discurso ya añejo, y tampoco es una opción duramente ideológica, que coarte cualquier capacidad de autonomismo y creación. Es una opción renovada, juvenil y pragmática.

Hace un par de años nadie hubiese pensado que los independientes podían llegar a la federación más representativa de las fuerzas políticas a nivel nacional. Un grupo sin nexos externos, sin financiamiento, sin máquinas eleccionarias, y lo más importante, sin historia. Pero ¡lo logramos!, y vaya de qué manera. Nuestro gran desafío el 2006 fue llevar a la práctica los principios y valores de la Opción Independiente, dándole forma y sustento a esta nueva forma de política universitaria, llena de creación, innovación y transparencia. Muchas veces consideramos nuestras acciones como “la primera vez”, pues a pesar de que muchas iniciativas han estado siempre en el imaginario de los autodenominados grupos democráticos, éstas nunca se habían realizado con un afán de integración y participación transversal, lo que a futuro asegura el éxito de iniciativas que deben ser defendidas por todos los estudiantes.

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Agenda al 2007

Desde esa plataforma quiero precisar ahora cuáles considero los desafíos más relevantes del movimiento estudiantil actual.

La Universidad Católica, actualmente, se perfila como una de las Universidades más relevantes en términos de investigación: su meta es estar dentro de las 200 Universidades más importantes del mundo, ser una Universidad de excelencia.

Mi impresión, es que la Reforma dejó grandes cambios en la Universidad. Hoy nadie puede dudar de la profesionalización de sus maestros, de la objetividad de sus criterios de selección, de la infraestructura de primera. Cuesta mucho dudar incluso, de su compromiso con la comunidad. Pero aún así, me cabe la duda si es misión de una Universidad Católica estar entre las 200 mejores Universidades del mundo, bajo parámetros externos que pocas veces se ajustan a la realidad de nuestro país.

Hoy, no es sencillo afirmar que la UC esté cumpliendo cabalmente los lineamientos de la Iglesia. Para eso, se necesita una Universidad absolutamente abierta al país, que forme profesionales íntegros, comprometidos, conocedores de su realidad. Que permita la discusión de opiniones divergentes, la confluencia de realidades distintas, que sea símbolo de la unión en la diversidad.

Es imposible mantenerse conforme con los resultados de la Universidad mientras aun existan en Chile las grandes desigualdades que dividen al país. Es imposible estar conforme cuando desde nuestra dirección superior surgen proyectos que buscan subjetivizar el ingreso a la universidad. Es imposible estar conforme cuando los estudiantes no participan de los espacios que la misma Universidad ofrece para participar. Es imposible estar conforme cuando una Universidad no es capaz de abrirse a analizar su historia, reconocer lo bueno y lo malo, aprender, cambiar, jugársela por entero para estar al servicio de un país que nos necesita.

Para lograrlo, es necesario impulsar la primera de las medidas: la negociación de los currículos de estudio. La esencia de la democratización de las Universidades tiene que ver con la capacidad de los estudiantes de ser forjadores de su formación. De participar de la definición de sus cátedras. De elegir el currículo que quieren estudiar. Si bien hoy ese espacio está presente, son pocos los estudiantes que lo hacen valer. He ahí otro de los grandes errores de la dirigencia actual.

En otro ámbito, anoche, en este mismo podio, el Rector Pedro Rosso citó, para ejemplificar de qué forma la Iglesia actual es más precisa que hace 40 años al momento de definir los lineamientos que deben cumplir sus universidades, la Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II sobre las Universidades Católicas, Ex Corde Ecclesiae. Hoy quiero citar un párrafo posterior de esa misma encíclica.

La Universidad Católica persigue sus propios objetivos también mediante el esfuerzo por formar una comunidad auténticamente humana, animada por el espíritu de Cristo. La fuente de su unidad deriva de su común consagración a la verdad, de la idéntica visión de la dignidad humana y, en último análisis, de la persona y del mensaje de Cristo que da a la Institución su carácter distintivo. Como resultado de este planteamiento, la Comunidad universitaria está animada por un espíritu de libertad y de caridad, y está caracterizada por el respeto recíproco, por el diálogo sincero y por la tutela de los derechos de cada uno. Ayuda a todos sus miembros a alcanzar su plenitud como personas humanas. Cada miembro de la Comunidad, a su vez, coadyuva para promover la unidad y contribuye, según su propia responsabilidad y capacidad, en las decisiones que tocan a la Comunidad misma, así como a mantener y reforzar el carácter católico de la institución.”

De la Constitución Apostólica, se desprendió el haber instalado el año pasado la necesidad de que los estudiantes participemos activamente en la discusión y definición de las grandes políticas que rigen a nuestra universidad. Esto nos es co-gobierno universitario. Queremos y demandamos un Senado Universitario para la UC, en el que estudiantes, académicos y funcionarios, representados justamente, puedan poner sobre la mesa los puntos más relevantes de cada uno, comprometiéndose con el éxito en la implementación de cada política que decida el Consejo Superior. Con sorpresa escuché, en el mismo foro de hace dos días, que el MG siempre estuvo de acuerdo con participar en el diseño de las políticas universitarias, mas no en su implementación por no ser pertinente para los estudiantes. Si sus creencias no han cambiado, creo que el acuerdo en esta materia es más amplio del que imaginamos, y en el Encuentro Universitario comprometido por el Rector para el 2008, éste debiese ser uno de sus ejes fundamentales.

Me queda la última medida. Ésta debe perfilarse como la gran Reforma de nuestros tiempos: la Responsabilidad Social Universitaria. Y aquí ya no es un tema singular de la Universidad Católica. Tengo la más profunda convicción que las Universidades son capaces -y por ende responsables- de cambiar Chile profunda y definitivamente haciendo de este un país más justo. El Sistema Universitario chileno debe hacerse cargo, dentro de su pertinencia, de la injusticia, la pobreza y la desigualdad que existe en nuestra sociedad. Las Universidades deben ser las constructoras del país que los universitarios soñamos.

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Últimas consideraciones

Como estudiantes universitarios, estamos llamados a impulsar nuevas propuestas y avanzar con reformas que apunten a generar soluciones para las actuales problemáticas de la Educación Superior en Chile. Debemos, por lo tanto, mantener nuestro espíritu reformista.

Ser reformista es pensar en una universidad socialmente comprometida que sale de su burbuja, de sus cuatro paredes, para conectarse con la sociedad. Hoy vemos que existen diversas vías para manifestar ese compromiso: ONGs nacidas desde la UC, proyectos conducidos desde la UC, la actividad política que se genera dentro de nuestros campus, etc. Pero, ¿es suficiente? Ser reformista es ser parte de ese compromiso social, de su acción y/o promoción; es hacer siempre presente (no sólo "tener" presente) nuestro compromiso personal con una sociedad más justa.

Ser reformista es pensar que el ser humano debe crecer y educarse integralmente en la cultura, no sólo pasar por la Universidad siguiendo una estuctura de ramos cual colegio. El currículum flexible nace de la reforma. Ser reformista es aprovechar al máximo, según los talentos de cada cual, las instancias de flexibilidad curricular que ofrece la Universidad para aprender a dialogar con otras disciplinas, constituirse en un profesional más integral y al mismo tiempo con un profundo conocimiento de su disciplina particular; es cultivar aquellos conocimientos que nos ayuden a ser seres humanos con una reflexión interna permanente, ciudadanos con herramientas que nos permitan entender y transformar la sociedad.

Ser reformista es pensar que todos los miembros de la comunidad universitaria tienen algo que decir en la construcción de la Universidad, tal como todos tenemos algo que aportar en la construcción de la sociedad. Significa entender la sociedad no como un conjunto de estamentos, sino como un grupo diverso que es capaz de dialogar. Ser reformista es promover la participación, instalar un debate, sumar a todos a la construcción conjunta.

Hoy, frente a estos temas no es momento de mirar 40 años atrás y sentarnos a evaluar. Hoy es momento de mirar al futuro y avanzar, porque estoy seguro, completamente seguro, que la Universidad Católica que la mayoría de la Comunidad Universitaria anhela, que la Iglesia anhela, está mucho más cerca de lograrse que hace 40 años atrás.

Muchas Gracias.


miércoles, agosto 08, 2007

Palabras de Juventud


Mis últimos 6 meses han estado absolutamente marcados por el aprendizaje y la conmemoración de los 40 años de la reforma universitaria en la UC.

Es sin duda un tema apasionante, que será fruto de algún posterior análisis.

Mientras tanto, y repitiendo la invitación a los coloquios que comienzan mañana, les dejo un par de párrafos del discurso "Palabras de Juventud" que Miguel Ángel Solar (Presidente FEUC 1967, líder de la reforma) pronunció con motivo de la condecoración Doctor Honoris Causa que la UC le concedió a Pablo Neruda, a petición de los estudiantes... ¡Qué ganas de escuchar cosas así en estos tiempos!

..."En medio de esta quejumbre colectiva, un chispazo, reducido pero intenso, ilumina el panorama sombrío. Es alguien que se rebela, es alguien que dice "no estoy satisfecho"; es la juventud que toma la ofensiva de la vida. Y el alma colectiva dirige sus ojos -esperanzados algunos, temerosos otros- hacia ese fulgor de vida al cien por ciento. Y en esta patria joven ayer sólo fundada, territorio aún verde, una juventud universitaria, que tiene la edad de la patria, dice NO, dice que el camino que se le ofrece en la Universidad no la conduce a la alegría sino al vacío, y a la complicidad con lo malsano. Y esta juventud toma, físicamente, en sus manos sus lugares de trabajo, sus universidades, y en gesto vivo promete comenzar a romper allí el ciclo de frustración y la desesperanza, y abrir una veta ancha para lo nuevo. La reforma Universitaria se desencadena bajo un mandato irrevocable: conquistarla para el pueblo, colocarla al servicio de los profundos intereses de los trabajadores. Y el joven sale a la calle, proclama sus verdades, llena las páginas de los diarios, salta al primer plano."...

..."
El joven que no rechace sus sueños sino que madure; que no rechace su dolor, sino que asuma; que no se ensimisme en su yo, sino que utilice sus manos para trabajar, ese joven será apto para el ejercicio de la libertad. El mito de la juventud nos trata de convencer que somos libres a través de la falacia de la ideología individualista que centra toda la libertad en la permanente posibilidad de elegir, en el poder hacer lo que se quiera. Digámoslo de una vez: es cierto que tenemos amplitud donde escoger, pero la libertad sólo existe cuando esa posibilidad se usa, cuando se elige, cuando sometemos la vitalidad a un llamado, a un designio, a un Señor. Y se es más libre mientras mayor sea el Señor, que enseñoreándose sobre nuestras vidas, nos haga crecer. Para algunos el Señor será el dinero; para otros, el prestigio o el poder; para los soberbios, el Señor serán ellos mismos. Para los hombres justos de todas las épocas, el Señor son los hombres, es el prójimo, es el necesitado, el hambriento, el enfermo, el explotado. El Señor de la historia – el mayor—es el pueblo que dolorosamente trabaja transformando la tierra, construyendo el reino del hombre, la ciudad de Dios. Hoy se llama campesino, artesano, empleado, trabajador, proletario, mujer del pueblo"...

El documento completo lo pueden descargar desde acá.

lunes, julio 30, 2007

40 años de reforma universitaria en la UC

Hace exactamente 40 años, el movimiento universitario más grande que se ha vivido en el país nacía de los pasillos de nuestra universidad. Bajo el slogan "universidad para todos", compartido transversalmente por todos los estudiantes, se inició un hecho histórico que desde ese tiempo -y hasta hoy- inspira muchos de los ideales y deseos de la actual dirigencia estudiantil como son la calidad, el acceso, el financiamiento y la democratización, enmarcados en la búsqueda de una universidad socialmente responsable y protagonista del desarrollo del país.

En la reforma participaron muchos de los profesores que hoy siguen en la universidad, nacieron nuevos movimientos (el MG y el MAPU), se creó el Departamento Universitario Obrero Campesino (DUOC) y se forjaron los líderes de distintos sectores que aún se mantienen en primera línea de la política nacional.

Los 40 años de la Reforma, por lo tanto, son una instancia de conmemoración, en la que la Comunidad Universitaria completa encuentra una oportunidad para revivir y resaltar lo mejor de nuestra historia. Todos deben coincidir en que, de no haber sido por la Reforma Universitaria, la UC no sería hoy la universidad de excelencia que todos conocemos.

En un período en que la participación y el liderazgo estudiantil se encuentran fuertemente disminuidos, no podemos sino manifestar públicamente nuestro profundo deseo de conocer los testimonios de quienes fueron, o son, los principales actores de ese proceso que sigue vivo, en el marco de un respetuoso diálogo universitario.

Grandes personajes ya se han sumado a la iniciativa, como los presidentes FEUC del 67 (Miguel Ángel Solar, DCU) y 69 (Ernesto Illanes, MG), los rectores Fernando Castillo Velasco y Pedro Pablo Rosso, junto a un gran número de ex dirigentes estudiantiles y académicos de nuestra universidad.

No puedo sino esperar que todos los movimientos se sumen a esta actividad, seguramente con distintos énfasis y proyecciones, pero demostrando la grandeza e hidalguía necesarias para valorar una actividad que no se justifica sin el aporte de todos.

viernes, junio 08, 2007

¿Cuánto ha disminuido la pobreza en Chile?

Recién salida del horno, la encuesta CASEN 2006 nos dice que en los últimos 3 años la pobreza en Chile disminuyó de un 18,7 a un 13,7%. Un salto bastante importante, especialmente si consideramos que entre el `97 y el 2003 la reducción de pobreza, ocupando los mismos indicadores, había sido preocupantemente reducida.

Ahora bien, para muchos esto significa un gran avance fruto del esfuerzo país. Otros bastante más osados, le entregan todos los créditos a la Concertación, alimentando un lamentable debate político que poco aporta a la mejora de los indicadores sociales en nuestro país. Sin embargo quedan otros más, para quienes los últimos resultados de la encuesta CASEN no son más que una prueba de que la forma en que se concibe la pobreza en Chile tiene que cambiar, pues evaluarla en relación con los ingresos per cápita que reciben las familias más necesitadas del país es, a lo menos, mediocre e insuficiente.

Para cualquier institución voluntaria que trabaja por el desarrollo social del país es fundamental discutir y reflexionar respecto de qué se entiende por pobreza. Es irresponsable –e indigno para quienes comparten nuestro trabajo-, que las actividades que realizamos no sigan una secuencia de objetivos sólida y llena de sentido, que pueda ser medida, sino que se sustenten en un vago “tenemos ganas de trabajar”, o “creemos que lo que hacemos está bien”. Lo único que se logra con eso es hacer del voluntariado algo vacío, una moda a la que uno adhiere o rechaza simplemente porque tiene la percepción de que está bien (o mal). Y lo peor de todo, se genera una intervención que, aunque implica esfuerzo y recursos de parte de quienes la realizan, tiene poco o nulo impacto en la población donde se desarrolla.

El fin último de cualquier proyecto es aportar a la superación de la pobreza. Por lo tanto, en un acto de valentía (o de vanidad), quiero lanzar algunas reflexiones respecto a la pobreza que guardadas en mi computador servían de muy poco.

Buscando la definición relativa de pobreza, nos encontramos con que pobre es todo aquel que gana menos de la mitad de la renta per cápita media de su país (o región, o ciudad, o territorio en el que se haga el estudio estadístico).

Por otro lado, la definición absoluta de pobreza se refiere a que una persona es pobre si no tiene cubiertas todas sus necesidades primarias (o todas sus necesidades básicas).

Ambas son válidas pero distintas. Es un tanto reduccionista ver la pobreza como una cuestión netamente económica cuando sabemos que en muchos casos no ha sido el trabajo o un aumento de ingresos lo que ha generado un cambio en la vida de muchas familias. Pero por otro lado, también es bastante caprichoso pensar que el dinero no tiene nada de injerencia respecto de la situación de pobreza de las personas.

Considerando lo anterior, me atrevo a decir que la situación de pobreza es aquella donde los ingresos de las personas están bajo la línea que les permite asegurar cubrir sus necesidades básicas, y donde además su entorno socioeconómico les pone barreras para tener acceso a las situaciones que le permiten ser feliz.

Acabo de entrar en otra definición aún más complicada que la pobreza: la felicidad. Ante un término tan subjetivo, voy a “aproximar” la felicidad al estado donde la persona es capaz de superar la privación de las libertades fundamentales para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar.

Para no seguir cavilando acerca de términos tan difíciles, las actividades que una persona “tiene razones para valorar” pueden graficarse mediante una tabla donde se identifican, en sus filas, distintas “situaciones” o “libertades” que en suma deberían cubrir (o aproximar) todas las condiciones mínimas de felicidad que una persona cualquiera puede identificar en su vida. Así mismo, en las columnas, aparecen distintos grupos que integran una comunidad, separados de acuerdo a intereses, edades y definiciones distintas (ambas, filas y columnas, pueden continuar ampliándose infinitamente).

La figura funciona como una especie de "modelamiento" de una comunidad con la que podríamos trabajar. En este caso, existen niños con problemas de educación, jóvenes que piden instancias para el desarrollo deportivo, familias con problemas de vivienda y abuelitos con un deficiente acceso a una salud de calidad.

Una tabla tan amplia tiene que ver con las múltiples dimensiones de la pobreza. Considerando sus variados orígenes, las soluciones también deben ser variadas, y lo más importante, simultáneas, si se pretende desarrollar herramientas para que en un futuro no lejano este problema pueda ser manejado por los actores principales: los pobladores de la comunidad donde se desarrolla la intervención.

Analizando la tabla, la tarea de eliminar la pobreza es titánica, y está lejos de lo reducido de la información que nos entrega la CASEN.

Alcanzar la “superación de la pobreza” es una tarea que no depende ni de un gobierno, ni de una ong, ni de unos trabajos de invierno universitarios.

No depende ni de los que construyen casas, ni de los que trabajan en villas, ni de los que entregan educación.

Superar la pobreza es algo que antes que todo, pasa por un cambio profundo y radical en lo más interno de cada una de las personas que conforman nuestra sociedad, y sin duda en esa tarea cada proyecto social que existe tiene un rol muy importante que jugar.

Pero eso no es todo. Además de jugárnosla por discutir, defender y proponer distintas visiones por la pobreza, es tarea fundamental de cada actor de esta película preocuparse, con el mismo ahínco de entregar una intervención de excelencia, que mi “vecino de al lado”, esa otra institución/proyecto/persona que, como yo, trabaja por la superación de la pobreza, sea tremendamente exitosa. Esto último estamos lejos de siquiera pensarlo, pero ya será tema de un próximo post.

Saludos,

lunes, mayo 07, 2007

Sistema de ingreso: cátedra al mal desempeño de los dirigentes universitarios

Ya es por todos sabido que durante el 2006 el gran eje del movimiento estudiantil a nivel nacional fue posicionar las graves falencias de la fórmula actual de ingreso (PSU + NEM) y sus nefastos alcances en justicia y equidad. Hasta el cansancio repetimos que la PSU no elige a los mejores estudiantes, que ha aportado a la elitización de los mejores puntajes de cada admisión y que se ha insistido en evaluar el 100% de los contenidos de una reforma educacional fuertemente cuestionada y que ni siquiera ha sido implementada.

Luego de un año (realzando la importancia de lo que significa un año completo en los períodos de política estudiantil) de lobby, presentaciones ante 3 (¿?) ministros de educación, parlamentarios, Consejo de Rectores, Consejo de Presidentes y CONFECH, en un hecho histórico que ratifica las políticas educacionales que surgen de acuerdos entre representantes estudiantiles y autoridades de gobierno, logramos implementar un cambio sustancial en el sistema de ingreso de las Universidades del Consejo de Rectores: desde el proceso de admisión 2007 los estudiantes provenientes del 5% mejor de su promoción no sólo acceden a una beca de 1 millón de pesos para financiar sus estudios anualmente, sino que son privilegiados para acceder a las carreras de su primera prioridad. A esta altura todos los dirigentes estudiantiles deberían conocer los fundamentos de la medida que propusimos (para quienes quieran entrar en detalles, pueden leer algo acá o acá).

Lamentablemente, no toda la pega está hecha. Luego de un claro boicot a la fórmula alcanzada para el proceso 2007 (ver La Carta que no salió), este año se necesita más que nunca hacer un seguimiento a los más de 1000 nuevos estudiantes que ingresaron gracias al acuerdo del 2006, y trabajar en la fórmula definitiva para una correcta implementación en el ingreso 2008 y que se mantenga para el futuro.

Dicho lo anterior, el manejo que se le ha dado a este tema es, por decir lo menos, decepcionante. El movimiento estudiantil UC (aunque de movimiento unitario tenga poco) ha insistido en sobre reaccionar frente a los últimos acontecimientos asociados a eventuales cambios en el sistema de ingreso de nuestra universidad. Lejos de seguir la agenda aprobada el año pasado por el Encuentro Estudiantil (que críticas más, críticas menos, fue aprobada por todos los sectores políticos… aunque desdecirse sea la moda del momento), o en el caso de la Oi con su agenda política aprobada en diciembre, el anuncio del rector Rosso ha tenido consecuencias devastadoras para el accionar de los estudiantes.

Si hacemos un análisis grueso, este año nadie ha hablado de bonificaciones a estudiantes, de que los que vienen de las mejores posiciones de sus colegios son exitosos en la universidad, de cuál es el futuro de los cientos de miles de estudiantes de colegios municipales (especialmente de regiones) que no tienen ninguna posibilidad de llegar a la universidad bajo el sistema de ingreso actual, de las graves deficiencias del DEMRE en la admisión 2007, en fin, nada de lo conversado el año pasado.

Últimamente tenemos “versiones oficiales” que hablan de que los estudiantes debemos exigir un sistema justo, transparente y equitativo… ¡patrañas! ¿O acaso creen que alguien en Chile va a preferir un sistema injusto, poco transparente y desigual? Declaraciones de ese estilo no hacen más que mantener la desinformación y nos llevan a caer en una falsa autocomplacencia, que pareciera que desliga a nuestros representantes de cualquier responsabilidad… total, todos dijimos que queríamos un sistema justo.

Sin embargo, el anuncio de la Dirección Superior sí ha traído otros comentarios a colación: ataques desgarradores a la FEUC por su ¿inexistencia será el término correcto?, intentos de coordinadoras de estudiantes por la información (¡por favor!, el Consejo de Presidentes no cumple esa función??), miles de reuniones, declaraciones, amenazas, especulaciones de comisiones, etc. etc. Pero de resultados, nada de nada.

Sin duda el anuncio del rector tiene importantes implicancias para el desarrollo del Sistema Universitario chileno, que hace bastante tiempo “pide a gritos” ser actualizado y mejorado, por todos los sectores. Esa discusión va a ser el eje del Consejo Asesor de Educación Superior recientemente conformado, y ya deberíamos estar buscando las fórmulas para que las opiniones que surgen de los estudiantes UC tengan cabida en ese espacio.

Pero por otro lado, lejos de ser a priori una amenaza para la distribución socioeconómica de los estudiantes que entran a nuestra universidad, la irrupción del rector Rosso con su propuesta no hace más que ayudarnos en el posicionamiento de la idea que la “era PSU” ha llegado a su fin (al menos como sistema único de selección). Por lo tanto, Rosso no es el enemigo, es un aliado estratégico que ya hubiésemos querido tener el año pasado. El impacto mediático en la implementación de cambios como el que proponemos es fundamental, y es bueno tener desde ya una visión realista de qué es lo que los estudiantes podemos y no podemos hacer respecto a cambios en el Sistema de Ingreso (en ese sentido, me parece muy poco inteligente la posición “no rotundo” a la propuesta Rosso, que por lo demás sólo llega hasta ahí).

Mi visión respecto de lo que se debería hacer frente al Sistema de Ingreso en Chile:

  1. Terminar con la ambigüedad: 1 propuesta de gran apoyo entre los estudiantes. Ya basta de declaraciones, ¡pongámonos a trabajar! Me imagino que todos coincidirán que la bonificación al mejor 5% es “la opción”. En caso contrario existen expertos, documentos técnicos y muy buenos lobbistas que estarían felices con aportar en el reposicionamiento de esa propuesta.
  2. Recuperar al “movimiento estudiantil” que actúa en bloque. Poner el tema en las tablas de los distintos Consejos de Presidentes y del CONFECH. Si es necesario votar la propuesta en estas distintas instancias. No debería ser complicado que ganara en todas ellas.
  3. Una vez que existe la propuesta y el apoyo masivo, ocupar las dos grandes instancias de este año para exigir su implementación: mesa CONFECH MINEDUC y Consejo Asesor de Educación Superior. En ambas mesas participan representantes del CONFECH que deberían ser capaces de defenderla.
  4. Ocupar las últimas declaraciones del rector Rosso para instalar esa en el debate público que el cambio en el ingreso es una exigencia unánime. Si finalmente el resultado es un mix entre PSU, bonificación al 5%, NEM e “historial” del estudiante en el colegio, en la medida que las ponderaciones sean equilibradas, de seguro tendremos un ingreso más justo que el que existe hoy en día.
  5. Continuar las investigaciones. Este año es crucial para conseguir evidencia aún más concreta de que la bonificación es buena. Para eso es necesario conocer el desempeño de los estudiantes que fueron beneficiados el año pasado.
  6. Informar. Terminar con las peleas chicas que finalmente benefician a quienes no hacen nada, y dedicarse a escribir pasquines y organizar foros que acerquen la propuesta de los dirigentes a los estudiantes.

En conclusión, hoy tenemos un Consejo de Presidentes absolutamente carente de una dirección política, que hace presagiar el año perdido en la UC respecto a cambios profundos en el ingreso y cualquier otra materia relevante en términos de Educación Superior. Aún así, el correcto manejo de una agenda estudiantil definida y compartida (Encuentro Estudiantil) debería ser el hilo conductor que nos permite actuar coordinados y obtener verdaderos resultados-triunfos para el movimiento estudiantil.

El panorama no es nada de positivo para los meses que se vienen y probablemente eso será fruto de otros posts, pero por lo pronto, si priorizamos bien, puede ser que el ingreso sea el hito que comienza con el renacer del movimiento estudiantil tan alicaído guante los últimos años.

jueves, abril 12, 2007

La carta que no salió

A esta altura, deben ser unas 5 cartas respecto al Sistema de Ingreso que El Mercurio no ha sacado. Esta última, firmada también por Nicolás Grau y Francisco Meneses, esperaba volver a posicionar el tema en la discusión pública.

El consuelo es publicarla acá, pero hay cosas que mantienen intactas las expectativas sobre lo que se puede avanzar este año, como por ejemplo que Carlos Peña, rector de la UDP y actual presidente de la Comisión Asesora Presidencial de Educación Superior, fue el único que nos apoyó abiertamente el año pasado con la incorporación inmediata de los estudiantes que obtuvieron la beca de exelencia académica, es decir, que pertenecían al mejor 5% de su promoción. El (pésimo) desempeño del DEMRE no alcanzó a perjudicarlos...

Señor Director,

Hace bastante tiempo que la discusión del sistema de ingreso a las universidades viene cargada de defensas corporativas que en nada aportan a la solución del problema. El sistema actual ha demostrado fallas tremendas, habiéndose instalado a esta altura la necesidad imperativa de explorar nuevas fórmulas que puedan aportar a un nuevo sistema que seleccione a los mejores estudiantes de manera justa.

Los cupos supernumerarios que menciona el prorrector Las Heras en su carta (4 de abril) son un logro alcanzado gracias a una propuesta de la CONFECH 2006, que luego de un trabajo altamente calificado y propositivo que nos llena de orgullo, fue capaz de convencer al MINEDUC y al Consejo de Rectores para promover un cambio en el ingreso que sin dañar la excelencia académica, introduce avances significativos al sistema actual.

Lamentablemente, tan importante cambio falló en su implementación por un error innegable del DEMRE, cual fue no publicar en los medios oficiales a los estudiantes beneficiados con estos cupos, que a la postre implica dejar fuera a cientos de estudiantes que merecían entrar a su mejor opción. Nos parece inaceptable que una política pública fruto del acuerdo entre estudiantes y autoridades de gobierno, no sea implementada debido a la ineptitud de los ejecutores. Pensamos que la merma que ha sufrido la calidad de vida de los perjudicados, exige explicaciones y sanciones por parte de las autoridades competentes.

Sólo queda esperar que todos: dirigentes estudiantiles, autoridades universitarias y MINEDUC, estén trabajando desde ya y con tiempo para que el proceso de admisión 2008 sea digno del país que con tanto esfuerzo estamos construyendo. Esperamos que la recientemente constituida Comisión Asesora Presidencial de Educación Superior le entregue a este tema la prioridad que se merece.

Claudio Castro Salas

Presidente FEUC 2006

Nicolás Grau Veloso

Presidente FECH 2006

Francisco Meneses Ponzini

Jefe Equipo Técnico CONFECH 2006

jueves, abril 05, 2007

Ingreso a las Universidades

El primer punto a analizar es la pregunta básica que cualquier sistema de ingreso universitario debe responder: ¿Cómo seleccionar a los estudiantes que obtendrán mejor rendimiento académico en la educación superior? A través de trabajos desarrollados durante los últimos años, hemos demostrado (un equipo multidisciplinario que trabajó durante el 2006) que existe evidencia suficiente que avala la posición relativa del estudiante en su colegio como un predictor de su rendimiento futuro en la universidad. Así, en el margen, el actual sistema de ingreso ha dejado fuera de las universidades a alumnos que hubiesen obtenido mejores rendimientos que los estudiantes que efectivamente ingresaron. Esta conclusión, que es estadísticamente significativa, nos lleva necesariamente a preguntarnos si las universidades están valorando a sus estudiantes en el sentido correcto. De esta forma, quiero ratificar que el ingreso a las universidades puede mejorar considerablemente al incorporar el ranking.

Es bueno hacer un análisis de los efectos sociales que la incorporación del ranking puede traer al ingreso a la Educación Superior. El único antecedente que maneja un estudiante secundario para acreditar su calidad académica es el lugar relativo que ocupa entre sus compañeros, es decir, puede esforzarse por ser el mejor. Esta prueba fehaciente de su capacidad de estudiar, aprender, trabajar por una meta, vivir con expectativas de superación, etc. no es tomada como dato por el sistema de selección actual, el que por el contrario favorece el ingreso de quienes cuentan con mejor “contexto”, es decir, mide el resultado de variables sobre las que el "estudiante de contexto poco favorable" nada puede hacer y ningún esfuerzo vale.

En definitiva, el sistema de ingreso actual favorece el ingreso de los estudiantes de mayor nivel socioeconómico, aún cuando estos tengan una trayectoria académica mediocre. Además, mantener el actual sistema es hacer perdurar los efectos negativos para las oportunidades de ingreso de estudiantes de muchos colegios que bajo esas condiciones no tienen ninguna alternativa de siquiera soñar con el ingreso a la universidad. Se ha demostrado, en la práctica, que este sistema ha elitizado los resultados de la selección universitaria, y estoy convencido de que es nuestro deber buscar alternativas que, sin poner en riesgo la excelencia de los seleccionados, genere condiciones de igualdad y justicia para estudiantes provenientes de distintos grupos socioeconómicos.

El siguiente paso es analizar de qué forma se debe llevar a cabo el cambio que proponemos. Este año, como una primera etapa, se establecieron cupos supernumerarios para los “becados”, que debería haber asegurado el ingreso de más de 8000 estudiantes a todas las carreras y a todas las universidades. Este sistema permitía un año de análisis sobre los resultados que ellos obtengan para determinar cómo integrar el ranking definitivamente.

Lamentablemente una vez más el DEMRE, organismo encargado de la implementación del sistema de ingreso a la universidad, falló. Al no publicar la nómina de los estudiantes becados el mismo día que todo el mundo supo sus resultados, "obligó" a estos estudiantes a postular a universidades y carreras que no eran su primera opción, dejando a cientos de estudiantes que merecían ingresar al sistema fuera de éste (estos días deberían publicar una nueva carta en El Mercurio que Grau -FECH 2006-, Meneses -equipo técnico CONFECH 2006- y yo -FEUC 2006- mandamos tratando de mantener el tema en el tapete).

Si todo hubiese salido bien, y siguiendo la línea de los estudios realizados por la CONFECH, cuando el sistema entre en equilibrio, se debería bajar la ponderación de la PSU y de las NEM para integrar con un 10% al ranking como un nuevo ponderador para el puntaje final de ingreso, afectando a todos los estudiantes, sin sesgos de acuerdo al tipo de colegio de proveniencia.

Los úlimos días la nueva propuesta del rector Rosso se ha robado titulares e impresiones de todos los sectores universitarios, proponiendo un sistema que integra calificaciones subjetivas que valoran el perfil del estudiante que postula. Si bien es cierto esta propuesta no critica el actual sistema ni a la PSU, trae a discusión temas más profundos como la posibilidad de que las universidades rompan un sistema único de selección, pasando a interesarse por atributos que corresponden a lo que cada plantel esperaría de sus estudiantes (tema para otro post).

Por ahora, mientras todo esto sucede, se extraña la voz de los líderes estudiantiles que lejos de manifestarse con una voz de unidad, pareciera que se encuentran enfrascados en discusiones más importantes que el ingreso a las universidades, pero que desde mi punto de vista dejan bastante que desear de sus agendas de trabajo. Si no es el ingreso un tema prioritario, me atrevo a decir que el futuro de la Educación Superior en Chile pasa muy poco por lo que tengan que decir nuestros actuales representantes.


domingo, marzo 11, 2007

Construyendo Futuro

Construyendo Futuro fue un proyecto social que trabajaba en 2 campamentos de Huechuraba: Jesús Obrero y Poema XX. Por más de 2 años trabajé en él, y quiero compartir esta motivación que escribí en lo que fue el comienzo del fin (o de la transformación) de este proyecto.

Sin duda representa bastante de la esencia que espero de cualquier intervención social, y me va a dar pie para comenzar la reflexión que espero hacer sobre el tema en este espacio. Quiero recalcar que se dio en un momento en que había que lidiar entre los cambios radicales -que eran mi propuesta-, y la muy comprensible preocupación de la gran mayoría de los voluntarios que se rehusaban a dejar los campamentos, en lo que para mi implicaba la prolongación de una agonía.

Dedicado especialmente pal gordo Errázuriz, y para todos quienes compartimos esa dura reunión en mi casa.

Saludos!

Motivación Construyendo Futuro, 19 de junio del 2005.

Entré a CF como quizás muchos ya lo han hecho, después de mis primeros trabajos de invierno, mi primer acercamiento a una realidad distinta mas allá de todo lo que había vivido antes de entrar a la universidad.

Mis jefes fueron dos monstruos del servicio social, y para suerte mía, ambos eran sumamente activos en el “Construyendo”, que desde el primer momento me hablaron de este proyecto con tal cariño, con tal entrega, que su sola forma de referirse a los campamentos me llamó la atención de inmediato.

Lo más rico si, era escucharlos hablar de sus amigos de allá, ese lugar tan lejano que ahora es tan mío… y fue lo que siguió enamorándome de CF hasta el día de hoy: su gente.

¿Cómo no luchar por ellos? Los conocí en las Colonias 2002, y pa más remate, mi trabajo siguió con los niños, y no lo voy a negar… me encantan!! Me interioricé muchísimo con esos cabros chicos que al principio ni te pescan, pero después de un par de semanas acompañándolos domingo a domingo, son capaces de entregarte todo el amor que tienen por entregar, y tan sólo eso, dejarlos hacerlo, los hace felices.

Fue así como partió mi “romance” con CF. Tremenda experiencia, que cada vez me entusiasmaba más. En el área Educación de niños, con un tremendo auge el año pasado, buscábamos mil formas de entregar el mejor trabajo posible. Probamos desde los dibujos hasta las guías de matemáticas diferenciadas por edad y curso, para concluir algo tremendo y a base de porrazos: lo más importante para estos niños seguía siendo el cariño que nosotros les entregábamos, y eso, acompañado de una entrega de valores y enseñanzas de vida eran lo mejor que podíamos darles.

Quiero muchísimo a este proyecto. He entregado y me ha entregado más de lo que cualquiera podría esperar. He hecho grandes amigos, he vivido experiencias inolvidables, se podría decir incluso que “casi casi” he dado mi vida por CF (quienes me conocen bien saben por qué lo digo), pero todo ha sido en un marco constante de alegría, compromiso y entusiasmo… he sido feliz haciendo lo que me gusta.

Hoy el tiempo ha pasado, y mi perspectiva de CF ha ido cambiando. Por una parte, mi crítica al proyecto se hace a veces muy dura, cuestionándome cada área y cada actividad que realizamos. Por otra, estoy seguro de que lo logrado hasta ahora es un tremendo paso: áreas que funcionan individualmente sin problemas, voluntarios aperradísimos, gente asistiendo a todo lo que hacemos, etc…

Pero algo falta sin dudas… somos muchos, y podríamos ser muchos más aún. A veces creo que el entusiasmo de otros años ha bajado, como que caímos en un estado de letargo: las cosas funcionan, nos mantenemos yendo constantemente… ¿todo bien, o no?

Mi perspectiva es que los campamentos nos han truncado. Y es raro, porque justamente los artífices de eso son los pobladores… No nos han exigido todo lo que podemos dar, y nosotros ya nos conformamos… entonces, si nadie nos exige, el trabajo se vuelve redundante, y lo peor, poco efectivo.

Huechuraba nos necesita, y nosotros necesitamos a sus pobladores. Somos voluntarios de los buenos, al servicio de nuestros hermanos… y tal vez por restringirnos le negamos nuestro trabajo a otros que están ahí alrededor, y que lo necesitan tanto como los campamentos. Podríamos ser tantos que no sería un problema, sólo hace falta organizarse bien… hemos demostrado que ya lo sabemos y lo podemos hacer, ahora hace falta dar el salto.

Y ahí es cuando nace mi yo soñador y pujante, y pienso en las grandes cosas que han hecho jóvenes como nosotros, incluso en condiciones más adversas, pero con un corazón tremendo. No dudo que lo tengamos, pero creo que nos hace falta sacarlo a relucir. Tenemos un gran poder…el poder de cambiar el mundo, y a veces no nos damos cuenta de que no depende de nadie más que nosotros, y es tan fácil!!! Lo único que necesitamos es convencernos de eso.

CF es un mundo de oportunidades, eso es lo lindo que tiene. Estamos ante una de esas, una grande, y sólo nosotros podemos decir si la tomamos o no…hoy…

Yo sí, creo que podemos, estoy feliz de hacerlo. Las próximas horas dirán que sale, darán cuenta de un nuevo sueño se concretiza con NUESTRO trabajo, y repito, eso es lo lindo…