Recién salida del horno, la encuesta CASEN 2006 nos dice que en los últimos 3 años la pobreza en Chile disminuyó de un Ahora bien, para muchos esto significa un gran avance fruto del esfuerzo país. Otros bastante más osados, le entregan todos los créditos a
El fin último de cualquier proyecto es aportar a la superación de la pobreza. Por lo tanto, en un acto de valentía (o de vanidad), quiero lanzar algunas reflexiones respecto a la pobreza que guardadas en mi computador servían de muy poco.
Buscando la definición relativa de pobreza, nos encontramos con que pobre es todo aquel que gana menos de la mitad de la renta per cápita media de su país (o región, o ciudad, o territorio en el que se haga el estudio estadístico).
Por otro lado, la definición absoluta de pobreza se refiere a que una persona es pobre si no tiene cubiertas todas sus necesidades primarias (o todas sus necesidades básicas).
Ambas son válidas pero distintas. Es un tanto reduccionista ver la pobreza como una cuestión netamente económica cuando sabemos que en muchos casos no ha sido el trabajo o un aumento de ingresos lo que ha generado un cambio en la vida de muchas familias. Pero por otro lado, también es bastante caprichoso pensar que el dinero no tiene nada de injerencia respecto de la situación de pobreza de las personas.
Considerando lo anterior, me atrevo a decir que la situación de pobreza es aquella donde los ingresos de las personas están bajo la línea que les permite asegurar cubrir sus necesidades básicas, y donde además su entorno socioeconómico les pone barreras para tener acceso a las situaciones que le permiten ser feliz.
Acabo de entrar en otra definición aún más complicada que la pobreza: la felicidad. Ante un término tan subjetivo, voy a “aproximar” la felicidad al estado donde la persona es capaz de superar la privación de las libertades fundamentales para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar.
Para no seguir cavilando acerca de términos tan difíciles, las actividades que una persona “tiene razones para valorar” pueden graficarse mediante una tabla donde se identifican, en sus filas, distintas “situaciones” o “libertades” que en suma deberían cubrir (o aproximar) todas las condiciones mínimas de felicidad que una persona cualquiera puede identificar en su vida. Así mismo, en las columnas, aparecen distintos grupos que integran una comunidad, separados de acuerdo a intereses, edades y definiciones distintas (ambas, filas y columnas, pueden continuar ampliándose infinitamente).
La figura funciona como una especie de "modelamiento" de una comunidad con la que podríamos trabajar. En este caso, existen niños con problemas de educación, jóvenes que piden instancias para el desarrollo deportivo, familias con problemas de vivienda y abuelitos con un deficiente acceso a una salud de calidad.
Una tabla tan amplia tiene que ver con las múltiples dimensiones de la pobreza. Considerando sus variados orígenes, las soluciones también deben ser variadas, y lo más importante, simultáneas, si se pretende desarrollar herramientas para que en un futuro no lejano este problema pueda ser manejado por los actores principales: los pobladores de la comunidad donde se desarrolla la intervención.
Analizando la tabla, la tarea de eliminar la pobreza es titánica, y está lejos de lo reducido de la información que nos entrega
Alcanzar la “superación de la pobreza” es una tarea que no depende ni de un gobierno, ni de una ong, ni de unos trabajos de invierno universitarios.
No depende ni de los que construyen casas, ni de los que trabajan en villas, ni de los que entregan educación.
Superar la pobreza es algo que antes que todo, pasa por un cambio profundo y radical en lo más interno de cada una de las personas que conforman nuestra sociedad, y sin duda en esa tarea cada proyecto social que existe tiene un rol muy importante que jugar.
Pero eso no es todo. Además de jugárnosla por discutir, defender y proponer distintas visiones por la pobreza, es tarea fundamental de cada actor de esta película preocuparse, con el mismo ahínco de entregar una intervención de excelencia, que mi “vecino de al lado”, esa otra institución/proyecto/persona que, como yo, trabaja por la superación de la pobreza, sea tremendamente exitosa. Esto último estamos lejos de siquiera pensarlo, pero ya será tema de un próximo post.
Saludos,


1 comentario:
Me gustó mucho lo que escribiste, te lo comento para que despues no te andes "sintiendo" porque ya no estoy de acuerdo contigo en ciertas cosas, porque en este tema en particular, si lo estoy, y 1000%.
Es super dificil en todos los casos, uno empieza a trabajar en algo en lo que cree firmemente, y de repente, puede ser por una tontera, un micro segundo en el que te pasa algo mínimo, y te bajan todos los cuestionamientos, y te das cuenta de que lo que estas haciendo es lejos de ser lo que deberías hacer, o lo que eres capaz de hacer.
Yo creo que en cierto modo por eso soy tan "dipersa" y he pasado por tantas instancias diferentes, porque aun no encuentro desde donde se puede hacer lo que yo sueño con hacer, que es aportar aunque sea un poco a esta "tarea titanica" como la llamas.
Que tiene más sentido, o es mejor, ser parte de la vida de un joven de campamento a tal punto de llegar a ser amigos y tratar de guiralo por un buen camino?, o participar de un proyecto social mucho más grande que hace intervenciones aisladas y que por más que lo busa, nunca ha logrado esa conexion de verdad con quienes "ayuda"?, o participar de politica universitaria, y tratar de hacer aportes de largo plazo, pero terminar entrampados en el "como"o en discusiones infinitas y con 0 sentido en un consejo de presidentes?
Todavia no se en verdad, pero bueno, me "vole" por un minuto, la idea del comentario no era esa, jajaja, era decirte que estoy de acuerdo con lo que dices, que no se como se debe abordar, pero que acepto sugerencias, jajaja, y que te kero mucho cabro ñoño.
Un beso
Publicar un comentario