lunes, noviembre 08, 2010

Encuentro Latinoamericano de Un Techo para mi País (septiembre 2010)


En un año tan intenso y especial para Un Techo para mi País, marcado por los terremotos y las emergencias, por nuestra meta del 2010 en toda América Latina y el crecimiento propio de una institución fanática de la expansión, se vuelve imprescindible este espacio para encontrarnos, conocernos, compartir nuestras experiencias y confirmar, con la experiencia de nuestro trabajo, que las intuiciones más profundas que guían lo que hacemos están más vivas que nunca en cada vivienda que construimos, en cada asentamiento que visitamos y en cada vida que cambia (las nuestras y las de las familias) cada vez que se produce ese encuentro  entre dos extremos de la sociedad que han estado históricamente distanciados. Esto lo veremos nítidamente revisando la situación de Chile, el país anfitrión, y Haití, el invitado especial. Los dos países afectados por los cataclismos más crudos del 2010 y al mismo tiempo símbolos de los injustos extremos que conviven en Latinoamérica. El ELA es una muestra de masividad y decisión del grupo de jóvenes que hemos entendido que la superación de la exclusión se juega enfrentando las urgencias más graves del continente, y también promoviendo los hitos simbólicos que revitalizan nuestra misión y esperanzan el trabajo que estamos desarrollando en cada uno de nuestros países.

En particular nos interesa reflexionar sobre la cruda realidad de los asentamientos latinoamericanos y reforzar nuestra opción de haberlos escogido como el centro de nuestro proyecto, reconociéndolos como el mayor símbolo de exclusión de nuestros países. Y queremos ir más allá. Estamos convencidos de que terminar con los asentamientos es una condición necesaria en el camino hacia el fin de la pobreza. Eso, justamente, es lo que vuelve tan relevante la denuncia y la presión de miles de jóvenes de todo el continente junto a los dirigentes que se han transformado en protagonistas de su propio futuro, para que Chile, uno de los países más avanzados de la región, cumpla con la tarea de terminar con sus campamentos.

Que quede claro en todos los rincones de nuestra región: somos parte de la revolución más grande de los últimos tiempos, la revolución de la locura y la pasión por los asentamientos y la construcción de nuestros países desde esa realidad. No es una revolución ni armada ni ideológica, sino que es, sencillamente, la revolución de los jóvenes que después de lo que hemos experimentado no podemos mirar nuestra vida con los ojos de la indiferencia, y que por lo tanto ponemos nuestro trabajo, nuestras energías y nuestro conocimiento para construir una Latinoamérica sin pobreza.

VAMOHACELO.

Claudio Castro Salas
Director Social
Un Techo para mi País

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