
Me parece muy bien que la Iglesia chilena pida las disculpas pertinentes; es un acto de humildad, aunque se notó un poco forzada, como si fuera la disculpa de un profesor a un alumno de básica por un punto menos en la prueba… a la larga, sigue dando desconfianza. Todo gracias a Karadima y ahora a la monjita de las ursulinas. La verdad es que en la capilla de mi población nunca supimos ni de Karadima ni de la monjita de las ursulinas, tampoco sabíamos que había un colegio así en Vitacura y en Maipú y que había tanta discriminación, de adentro para fuera y viceversa; menos sabíamos de la existencia de la parroquia del Bosque, ni de sus tenebrosas formas de alabar a Dios; acá sólo se sabía de la misa, de los bautizos, de las primeras comuniones, de los casamientos con ropa nueva y de las fiestas que esos sacramentos significan para la gente. También sabemos de semana santa, que es un fin de semana largo y que algunos se iban a la playa a vivir el vía crucis; sabemos que en Viernes Santo no se come carne y vamos a la feria a comprar pescado y siempre está el triple de caro que el año completo; del sábado poco sabíamos, era el día de ver todas las películas de Cristo en la tele, de noche a veces se hacía vigilia en la capilla… los domingos estaban reservados para los huevitos de pascua y era más emocionante ver a los niños en pijama buscando los huevitos por todos lados que pensar en Cristo resucitado. La verdad, nadie hablaba de eso. Para la semana siguiente, la atracción era la espera del Cuasimodo. En Renca el Cuasimodo es muy importante, se espera la visita del párroco a los enfermos… rara vez el párroco visita la gente, siempre es el curita de la capilla el que lo hace, casi era un misterio saber quién era el párroco.
Para nosotros Cristo es más hermoso y más sencillo que la teología, no sabemos de filosofía ni de derecho canónico, pero cada vez que necesitamos estar mejor rezamos un padre nuestro, y si la cosa no mejora, le damos con un Ave María; el rosario diario es escaso, casi lo reservamos para los muertitos en su velatorio.
Hay una cosa interesante, ahora que la prensa ha hablado tanto de Karadima, de la monjita de las ursulinas, del señor Hamilton, de la demanda, de la condena del Vaticano y ahora de la petición de perdón por parte de la iglesia; ya nos enteramos de todo, y poco creemos que esto sea una cuestión de fe, a pesar de que cada uno de nosotros tiene su opinión al respecto, seguimos creyendo en Cristo aunque sus enviados se manden estas embarradas, lamentamos que los señores que salen en la tele y en los diarios hayan destruido su vida por creer en Dios de una manera distinta a la de nosotros, qué pena que los curitas que están para ayudarnos tengan que estar dando declaraciones, pero lo que más nos preocupa, es que a todos nos tinca mucho que este problema, no es un problema de fe, quizás hasta sea un problemas de platas… pero en realidad eso tampoco nos interesa mucho, lo que nos preocupa es que no sea un problema de fe.
Rogamos a Dios día a día para que no nos abandone, rezamos a María para que interceda por nosotros y por nuestros hijos, creemos firmemente en el Milagro de la Eucaristía y si algún día todo esto se acaba, Dios no se acabará, porque seguirá estando con nosotros en cada misa de nuestra capilla, aunque sea chiquitita, vivimos del amor de Jesús y trataremos de vivir también con su Iglesia, a sabiendas que está llena de defectos.
*Por mi amigo Mario Orellana