lunes, octubre 17, 2011

Lunes 29 del tiempo ordinario


Hay días en que el Evangelio no requiere mayores comentarios y cala hondo
al corazón. ¿Cómo sería el mundo, y Chile, si los cristianos nos 
relacionáramos como Jesús nos lo pidió?

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Texto del Evangelio (Lc 12,13-21): En aquel tiempo, uno de la gente le dijo:
«Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». 
Él le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?». 
Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, 
la vida de uno no está asegurada por sus bienes».


Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’. Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’. Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».

domingo, julio 17, 2011

A mi Partido (Pablo Neruda)


Me has dado la fraternidad hacia el que no conozco.
Me has agregado la fuerza de todos los que viv
en.

 Me has vuelto a dar la patria como en un nacimiento.
 Me has dado la libertad que no tiene el solitario.
Me enseñaste 
a encenderla bondad, como el fuego.
Me diste la re
ctitud que necesita el árbol.
Me enseñaste
 a ver la unidad y la diferencia de los hombres.
Me mostraste
 como el dolor de un ser ha muerto en la victoria de todos.
Me enseñaste a dormir en las camas duras de
 mis hermanos
Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca.
Me hiciste adve
rsario del malvado y muro del frenético.
Me has hecho ver la claridad del mundo y la posib
ilidad de la alegría.
Me has hecho indestructible porque contigo no termin
o en mi mismo.

viernes, mayo 20, 2011

El que mucho abarca...



Ese dicho que muchos escuchamos por primera vez cuando chicos, se hace más evidente que nunca a un día de conocer la cuenta pública que el Presidente Piñera realice, a poco más de un año de iniciada su gestión.

Esta semana el Centro Democracia y Comunidad (CDC) dio a conocer 2 informes del estado de avance de los anuncios hechos por el Presidente en su discurso del 21 de mayo de 2010 y de otros que se fueron sumando a lo largo del año. En el primero, contabilizó las iniciativas legales necesarias para dar cumplimiento a los anuncios, constatando que para ello se requería un total de 149 proyectos de ley. De éstos, existen 46 proyectos (31%) ingresados al Congreso que aún no han sido aprobados y 82 proyectos (55%) que ni si quiera han sido presentados. En consecuencia, se afirma que el gobierno sólo ha cumplido con 21 proyectos (14%) de su agenda legislativa. 

En el segundo informe, el CDC establece que la agenda de programas no legislativos del gobierno requiere 103 medidas, 67 de las cuales (65%) no se han cumplido, llegando a buen trámite las 36 restantes (35%).

Así,  el dicho “el que mucho abarca, poco aprieta” no sólo cobra relevancia producto de la inédita cantidad de promesas realizadas (que ya sólo por su extensión auguraban un bajo porcentaje de cumplimiento), sino que sobre todo por la poca habilidad legislativa de un gobierno que, simplemente, no ha sido capaz de institucionalizar a través de los mecanismos correspondientes sus legítimas aspiraciones para el país.

Pero esta situación también tiene consecuencias políticas. En tiempos en que las instituciones públicas pierden notoriamente la credibilidad de la ciudadanía, mal favor le hace a esta alicaída confianza la avalancha de anuncios realizados con bombos y platillos detrás de una promesa de gestión de excelencia. Creo que por el contrario, mucho más a tono con los tiempos y con la ética pública que especialmente los jóvenes aspiramos a encontrar en nuestros representantes, hubiese sido un gobierno caracterizado por el trabajo silencioso y en terreno, con logros que se hacen grandes no por lo rimbombante de sus anuncios sino que por la valoración de la ciudadanía, la participación de los beneficiarios y el riguroso –pero efectivo- cumplimiento de un programa que ya desde la campaña presidencial sonaba ambicioso, pero que lejos de ir reduciéndose por su cumplimiento, se ha ido agrandando con más y más objetivos que se le suman.

Ya sabemos que este es el estilo que le permitió a la Alianza llegar a ser Gobierno. Espero que todos hayamos aprendido que el desarrollo del país no sólo se juega con un ideario de eficiencia y efectivismo, sino que por sobre todo en transformaciones profundas que requieren tanta urgencia como profundidad, diálogo e institucionalidad. Algo de esto hemos visto esta última semana con la tramitación en el Congreso de la ley de postnatal, y ahora sólo resta esperar que se convierta en un sello, de verdad, de la nueva forma de gobernar. Mientras tanto, que se prepare y que aprenda la oposición, que es cosa de tiempo para invertir los papeles, esperemos, con una nueva generación liderando el barco.

sábado, abril 30, 2011

¿Cristo o la Iglesia?



Si nos ponemos a leer la historia de la Iglesia Católica desde que Cristo murió y resucitó por nosotros, el recuento de las atrocidades, delitos, mentiras, violaciones a los DDHH y un sin número de situaciones impresentables realizadas “en nombre de Dios” puede dejar perplejo a cualquiera. El flanco de críticas y cuestionamientos, sólo por esos hechos (sin acercarse siquiera a las legítimas preguntas que un no Católico puede hacerse sobre la “pertinencia” de la Fe) es muy amplio. Y cuando desde las instancias oficiales estos hechos se callan o se desmienten sin fundamentos, lamentablemente vemos que la respuesta a esta pregunta incómoda, ¿Cristo o la Iglesia?, ha sido la Iglesia. Desde esa perspectiva, y dicho muy gruesamente, la institución que Cristo encomendó a Pedro fundar, con la condición de estar férreamente sustentada en Su testimonio de vida y con el firme objetivo de evangelizar en Su nombre, no ha estado al nivel del alto compromiso que dicha misión exige.

Una institución es la formalización de una comunidad de personas que deciden dejar de lado proyectos personales por adherir a un proyecto colectivo. Requiere, por lo tanto, renuncia, generosidad, humildad y convicción. Pero cuando ese proyecto colectivo es tan elevado como “construir el Reino de Dios en la Tierra”, entonces exige de nosotros -simples e imperfectos humanos-, esfuerzos que son indescriptiblemente difíciles de cumplir. Ser la Iglesia de Cristo debe ser de las cosas más serias y difíciles que a los católicos nos va a tocar enfrentar en la vida. Pero tal como Cristo nos enseñó, la cizaña no puede frenar el crecimiento del trigo, ni tampoco podemos olvidar que el perdón es una de las condiciones más hermosas del amor de nuestro Padre. Entonces, el error de nuestra Iglesia no ha sido ser imperfecta –porque es formada por hombres- pero sí haber sido, hasta ahora, inexplicablemente cerrada y reacia a la revisión profunda de sus propios miembros y especialmente a la revisión aguda y crítica (¿Cristo no vivió lo mismo?)de una sociedad que cambia vertiginosamente.

Luego de la “personificación” y de la alta exposición pública que han tenido los últimos escándalos de la Iglesia chilena, veo con muchísima alegría y esperanza que todas las suspicacias van dirigidas a la institución de la Iglesia Católica y no a Cristo. ¡Tal como debió haber sido siempre! No podemos ser nosotros, los cristianos, los que entregamos argumentos para que la sociedad desvíe los ojos de lo verdaderamente importante en todo esto, la vida, pasión y resurrección de Jesús que hemos recordado tan significativamente esta Semana Santa recién pasada.

Estoy convencido de que en Chile y en el mundo estamos en un muy buen momento para construir la Iglesia que Cristo exige para los nuevos tiempos. Ya mucho se ha escrito sobre eso: humildad, revisión, apertura, futuro. Ahora tenemos que, manteniendo lo anterior, ahondar en la participación laical, en creernos este cuento de que todos, juntos, somos Iglesia. Y estando ad portas de conmemorar los 50 años del Concilio Vaticano II, cuyo espíritu está más vigente que nunca, no podemos perder la oportunidad de afirmar a quien quiera escucharlo que nuestra Iglesia Católica nunca más va a dudar de optar por Cristo, a todo evento. Nosotros mismos debemos ser la mejor garantía de aquello.

martes, abril 19, 2011

En la capilla de mi población...*


Me parece muy bien que la Iglesia chilena pida las disculpas pertinentes; es un acto de humildad, aunque se notó un poco forzada, como si fuera la disculpa de un profesor a un alumno de básica por un punto menos en la prueba… a la larga, sigue dando desconfianza. Todo gracias a Karadima y ahora a la monjita de las ursulinas. La verdad es que en la capilla de mi población nunca supimos ni de Karadima ni de la monjita de las ursulinas, tampoco sabíamos que había un colegio así en Vitacura y en Maipú y que había tanta discriminación, de adentro para fuera y viceversa; menos sabíamos de la existencia de la parroquia del Bosque, ni de sus tenebrosas formas de alabar a Dios; acá sólo se sabía de la misa, de los bautizos, de las primeras comuniones, de los casamientos con ropa nueva y de las fiestas que esos sacramentos significan para la gente. También sabemos de semana santa, que es un fin de semana largo y que algunos se iban a la playa a vivir el vía crucis; sabemos que en Viernes Santo no se come carne y vamos a la feria a comprar pescado y siempre está el triple de caro que el año completo; del sábado poco sabíamos, era el día de ver todas las películas de Cristo en la tele, de noche a veces se hacía vigilia en la capilla… los domingos estaban reservados para los huevitos de pascua y era más emocionante ver a los niños en pijama buscando los huevitos por todos lados que pensar en Cristo resucitado. La verdad, nadie hablaba de eso. Para la semana siguiente, la atracción era la espera del Cuasimodo. En Renca el Cuasimodo es muy importante, se espera la visita del párroco a los enfermos… rara vez el párroco visita la gente, siempre es el curita de la capilla el que lo hace, casi era un misterio saber quién era el párroco.
Para nosotros Cristo es más hermoso y más sencillo que la teología, no sabemos de filosofía ni de derecho canónico, pero cada vez que necesitamos estar mejor rezamos un padre nuestro, y si la cosa no mejora, le damos con un Ave María; el rosario diario es escaso, casi lo reservamos para los muertitos en su velatorio.
Hay una cosa interesante, ahora que la prensa ha hablado tanto de Karadima, de la monjita de las ursulinas, del señor Hamilton, de la demanda, de la condena del Vaticano y ahora de la petición de perdón por parte de la iglesia; ya nos enteramos de todo, y poco creemos que esto sea una cuestión de fe, a pesar de que cada uno de nosotros tiene su opinión al respecto, seguimos creyendo en Cristo aunque sus enviados se manden estas embarradas, lamentamos que los señores que salen en la tele y en los diarios hayan destruido su vida por creer en Dios de una manera distinta a la de nosotros, qué pena que los curitas que están para ayudarnos tengan que estar dando declaraciones, pero lo que más nos preocupa, es que a todos nos tinca mucho que este problema, no es un problema de fe, quizás hasta sea un problemas de platas… pero en realidad eso tampoco nos interesa mucho, lo que nos preocupa es que no sea un problema de fe.
Rogamos a Dios día a día para que no nos abandone, rezamos a María para que interceda por nosotros y por nuestros hijos, creemos firmemente en el Milagro de la Eucaristía y si algún día todo esto se acaba, Dios no se acabará, porque seguirá estando con nosotros en cada misa de nuestra capilla, aunque sea chiquitita, vivimos del amor de Jesús y trataremos de vivir también con su Iglesia, a sabiendas que está llena de defectos.


*Por mi amigo Mario Orellana

martes, enero 11, 2011

Historias de barrio*



Purén es un pequeño pueblito en el sur de Chile, con el triste record de ser uno de los más pobres del país. En Purén no hay universidades, la economía es básicamente agraria, y los fríos del invierno son una amenaza para las vidas de niños y abuelos cuyas casas no cubren las condiciones mínimas para sobrevivir. Nada de eso lo sabía cuando me embarqué a la primera construcción de mi vida, una “mediagua” para la familia de Luciano, la más "pobre" que había conocido hasta ese momento y que me abrió un espacio, para siempre, en su corazón. También fue la primera vez que me sentí tan completo, tan útil y tan convencido de mi felicidad.

3 años más tarde, construyendo en el sur de Chile, una coincidencia me llevó de vuelta a Purén, todavía una de las comunas más pobres del país. Visité la casa de Luciano. Comimos unas sopaipillas y recordamos como viejos amigos aquella vez que un grupo de desconocidos vestidos de amarillo -como si no nos fuésemos a mojar- se presentaron con palas y chuzos para construir la primera pieza de su nuevo hogar.

*Sección del boletín semanal de UTPMP Colombia

lunes, diciembre 27, 2010

Plegaria de Navidad

Esteban Gumucio sscc



Por los que jamás pudieron creer en un niño,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Y por lo más negro y lo más frío,
y por la mirada rota de los resentidos,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por todos los besos de Judas,
el silencio de los orgullosos
y el cálculo oblicuo de los poderosos,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por el fango de los mentirosos
y los blancos muros de los cautelosos,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por la tinta de los envenenadores,
por la amenaza de los perseguidores,
por el desierto de los desesperados,
por la ceguera de los tiranos,
Señor, ten piedad, en esta noche de Navidad.

Por la máscara de los olvidos,
por los dientes de los envidiosos,
por los crímenes elegantes,
por el vacío de los farsantes,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por el desfile de los besarrabos,
por el tumulto de los temerosos,
por la danza de los complacientes
y por la siesta de los indolentes,
Señor, ten piedad, en esta noche de Navidad.

Por la miseria y el frío,
por la soledad inocente,
por la angustia de la gente,
por el hambre y por la muerte,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por el proyecto helado de los violentos;
por la injusticia en papel sellado
y por todo lo fabricado
para la guerra en los cuatro vientos,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por los rascacielos podridos
donde se enconan fronteras;
por todas las balaceras
que inventan los insaciables,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por las armas de la muerte
y los poderes armados;
por el oro malgastado
en crucificar a la gente,
Señor, ten piedad, en esta noche de Navidad.

Por la nieve de los cielos vacíos,
por la sangre que mancha los ríos,
por las viudas y los huérfanos
de los odios nucleares,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por la viga que llevamos en los ojos,
por todas las puertas estrechas,
por nuestras anclas de corcho,
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.

Por los cimientos de arena
en que ponemos la paz;
Señor, ten piedad en esta noche de Navidad.


lunes, noviembre 15, 2010

Jóvenes construyendo una Latinoamérica sin pobreza



Les dejo mi presentación en el TEDxRíodelaPlata, una de mis últimas apariciones como director social de Un Techo para mi País. Aquí trato de expresar las convicciones y sentimientos que movilizan a miles de voluntarios del Techo que, conociendo la realidad en que viven millones de familias de nuestro continente, están determinados a trabajar por transformar esta realidad que nos duele y nos indigna.

jueves, noviembre 11, 2010

Lo sencillo (Mario Orellana)

Mario es dirigente de la Corporación nacional de dirigentes de campamentos y comités de Chile "También somos chilenos".


¿¿¿ Será posible resolver este tema de la pobreza si Dios no está presente…???

Rosita me cuenta que siempre sintió del Techo un aire de importancia; nadie la había considerado por muchos años, y esta institución era la única que la validaba en su calidad de persona, primeramente, y luego ante los demás. Dijo que había llegado un curita re choro que la abrazaba y le decía que se la juegue, que cuente con todo su apoyo para salir adelante, pero que la pega tiene que ser compartida. Tenía un carisma especial este curita… también me dijo que había llegado con un montón de jóvenes que al parecer tenían mucha plata y que podían dedicar sus tiempo a ayudar a resolver este tema. Lo que me dijo muy cuidadosamente era que los jóvenes parece que lo hacían de verdad y no porque no hallaban qué hacer o tuvieran tiempo, sino porque ellos se habían dado cuenta de que habían tenido oportunidades que a otros les faltaban y querían compartirlas con el corazón. Claro que nos era culpa de ellos… por eso querían ayudar.

La gente de nuestro barrio al principio no los pescaba mucho. Decía que eran puros cuicos que tenían plata y tiempo para venir a wevear acá, y que esto -para ellos- era una experiencia para contar cuando fueran viejos, que de seguro alguno diría a los cincuenta… “una vez conocí unos pobres, eran gente muy rara, igual me entretuve con ellos…” como quien cuenta que fue al zoológico y conoció un par de monos, sin desmerecer a los monos.

Durante mucho tiempo pensamos así y llegamos a la conclusión de que la discriminación es para arriba y para abajo; ellos nos discriminan por pobres y nosotros por ricos. El curita dijo que todos éramos iguales, y así se lo enseñaba a sus jóvenes. Traía ideas nuevas, que a nosotros nos acomodaban, y es más, nos hacían sentir importantes. A veces llegaba a hablarnos y nos abrazaba y nos decía muchas cosas… los jóvenes comenzaron a hacer lo mismo; se quedaban en nuestras casas, tomaban desayuno con nuestras tazas sin orejas, y revolvíamos el café con la misma cuchara chica. Cosas que parecen sin importancia, pero que para nosotros eran muy importantes… era compartir de verdad.

Debo confesar, pocas veces nos habló de Dios, pocas veces nos dijo algo del evangelio; parecía que Dios no estaba en nuestro juego, y que todo tenía que ver con la acción solidaria de unos cuantos a favor de los pobres. Poco a poco lo fuimos entendiendo.

Al parecer, su manera de ver y hacer las cosas la fue enseñando a muchos jóvenes que tomaban cartas en el asunto. Ellos también nos iban a ver, y compartían con nosotros, entretanto construíamos un par de mediaguas, un mínimo, nos ayudaron a armar algunos grupos de trabajo, jugaban con los niños, nos entregaban herramientas que habían aprendido en la universidad; les creíamos.

Comenzamos a saber cosas y a interesarnos por otras… no quiero entrar en el tema de la casa; eso ya es por todos sabido.

Pasaron algunos años y el curita que llevaba esta línea de trabajo tuvo que partir a otro lugar. Se había agotado de salir tanto en la tele, y en los diarios, y que cada vez que se hablara de pobreza, lo invitaban a dar su opinión. Como que se había especializado en pobreza, como si la pobreza sólo fuera material de estudio, y que estudiándola se iba solucionando en el mundo.

Nosotros sabíamos que eso pasaba. Siempre aparecía gente en la tele que había hecho estudios en la universidad, de cómo resolver este tema de la pobreza; algunos gobiernos armaban comisiones con gente importante, respetada, gente muy estudiosa, muy inteligente, algunos con una gran sensibilidad, pero con un solo detalle… nunca habían sido pobres.

A nosotros esto a veces nos da hasta risa… decimos, tanto estudio, tanta cosa y a nosotros nadie nos pregunta nada, nadie nos dice cómo tenemos que ajustarnos y alargar las lucas para llegar a fin de mes, nadie nos dice todas las mentiras que tenemos que decir para corromper los métodos de algún beneficio que da la municipalidad o el gobierno, cómo tenemos que hacer para conseguir los útiles y los uniformes para que nuestros hijos puedan estudiar, cómo a veces tenemos que teñir las ropas, acortar las mangas, dar vuelta los cuellos, cocinar para dos días, dejar los zapatos pegándose toda la noche aplastados por el sillón que nos regalo una tía que se compró uno nuevo, cómo inventamos antenas para que nuestros televisores puedan agarrar la señal, cómo nuestros hijos lloran cuando los amigos no los dejan jugar en sus play stations, cómo parchamos los techos con pedazos de fonola, cómo nos ponemos bolsas de nylon en los pies para salir del campamento y no embarrarse la basta de los pantalones, cómo a veces repartimos las camas para que nadie duerma en el suelo, cómo armamos la olla común cuando no se encuentra pega… tantas otras cosas que en los estudios no salen y que el curita sabía porque nos visitaba siempre y tomaba tecito con nosotros, y comía pancito amasado con margarina, como quien estuviera en el mejor restaurant del mundo, compartiendo nuestra mesa y nuestras tazas sin orejas.

Todos nos recordamos de él, y a veces nos da nostalgia que no vuelva. Pero así son las decisiones de un hombre, se toman una vez y no se transan. Nosotros también somos así; por eso nos cuesta confiar en la gente, pero cuando nos encariñamos hacemos lo imposible por atenderlos. Ellos lo saben, los cabros del Techo que fundó el curitatecitos, con los abrazos, con la gracia de despertar y ver que tienes a un extraño durmiendo en el sillón  y no te das cuenta quién es hasta que se despierta y aparece un personaje todo rubio, de ojos claros y te dice… “chuta, se me hizo tarde anoche y mejor no me fui”… entonces uno le dice… es que terminó tarde la mesa de trabajo… ¿querís café? - ¡ya!, responde él… pero tengo que irme a la universidad… la universidad, un lugar que ninguno de nosotros conoce, que a muchos nos hubiera gustado visitar, un lugar un poco exclusivo para los que tienen plata; pero que ellos nos traen a la mesa de trabajo, cada uno de ellos estudia en la universidad y nos enseña cosas que aprende por allá.

Así funciona esta institución. Casi nunca nos hablan de Dios, casi nunca nos dicen amen. Rara vez rezamos cuando comemos algo, pero si hay algo que vamos compartiendo, es que todos somos iguales, sólo que a algunos les llegó la oportunidad y a otros no, pero ellos nos traen parte de sus oportunidades y nosotros las agradecemos.

A veces cuando nos reunimos entre los vecinos nos damos cuenta de lo importante que somos; a veces nos entendemos con solo un par de palabras, cosas sencillas, poco rebuscadas, nos organizamos bien, de acuerdo a lo que vayamos necesitando, nada complicado, cosas que el curita supo descubrir, disfrutar, compartir y valorar.

¿¿¿ Será posible resolver este tema de la pobreza si Dios no está presente…???

A veces no viene directamente, pero envía a sus mejores soldados a decirnos cómo partir el invento. Lo demás, con harto empeño, sale solito.


lunes, noviembre 08, 2010

Hasta pronto y muchas gracias!



Es increíble como uno no se da ni cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. ¡Y lo importante que es ir masticando y dándole vueltas a las experiencias vividas! Estas últimas semanas me he dedicado a revisar mi paso por el Techo y son millones las experiencias, conversaciones, caminatas, sonrisas, llantos, comidas, penas, alegrías, martillazos, kilómetros, sellos en el pasaporte, momentos de desesperación y de sentirse en la cima del mundo, inauguraciones, español, portugués, creole, guaraní, aymara… en fin… son tantas, y tan maravillosas, que a ratos me queda la duda de si aproveché como correspondía cada uno de esos instantes, cada uno de estos años desde el 2007 que son –hasta ahora- los años mejor vividos de mi vida.

Mi relación con el Techo (cuando me refiero al Techo pienso en las personas, los jóvenes y las familias de asentamientos que SON esta institución) es una relación de amor profunda. El amor “a otro” es un amor que con el tiempo se agota, se vuelve rutinario, y por lo tanto tiene fecha de vencimiento. Lo mismo aplica para una institución, para la familia, los amigos y las novias. Y esa es la forma más usual de amar, o era, al menos, la que yo entendía antes de llegar a esta institución. En el Techo aprendí a amar “con otros”, a compartir mi vida, a construir juntos el mundo que juntos soñamos, a poseer de verdad mis pertenencias, entendiendo que solo se poseen verdaderamente cuando se comparten. En el Techo aprendí a vivir en comunidad.

Eso es lo que me llevo (y me siento extraño escribiéndolo en un solo párrafo, yo que estoy acostumbrado a alargar las cosas más de la cuenta, jaja). Por eso, simplemente en estas líneas quiero agradecerles a todos los que construyen el Techo, por ser institución conmigo. Incluso a los que no he tenido el gusto de conocer porque no dio el tiempo ni los viajes, porque se fueron antes de que yo entrara, y a los que desde hoy se sigan incorporando con las mismas ganas y motivaciones que algún día el resto lo hicimos. Y además de agradecer, les recomiendo masticar y darle vueltas a lo que están viviendo, no permitan que el día de su despedida haya la más mínima gota de duda respecto de si le sacaron todo el provecho al tiempo que estuvieron acá.

Me voy con mis convicciones y mis ideales más fortalecidos que nunca. Me voy consciente de que no habrá otro lugar como el Techo, pero no estoy dispuesto a transar nada de lo que aquí he aprendido y vivido. Me voy, también, con la ilusión de que seguiremos siendo institución desde donde nos encontremos en el futuro, trabajando por la justicia social y por el reconocimiento de la dignidad de todas las personas. Me voy feliz de ser latinoamericano y del tremendo regalo que significó conocer los asentamientos de todos los países de mi continente.

Por último, como regalo de despedida, les comparto dos textos que para mi han sido fundamentales en el proceso de entender y revisar mi paso por el Techo. El primero es un poema de Neruda, “Educación del Cacique”, que le pone algo de madurez y sabiduría a las ansiedades propias de los que queremos ser dignos de nuestro pueblo. El segundo es una oración de Luis Espinal, jesuita español que trabajó hasta su muerte por el pueblo boliviano. Se llama “Gastar la vida” y recuerda, humildemente, que no basta solo con tener ganas y hablar de gastar la vida, sino que hay que pedir ayuda permanentemente para lograrlo de verdad.
Nos vemos pronto, compañeros. Un abrazo enorme.

Gastar la Vida

Luis Espinal SJ, jesuita español que luchó hasta su muerte por una Bolivia más justa.



Jesucristo ha dicho:
Quien quiera economizar su vida, la perderá;
y quien la gaste por Mi, la recobrará en la vida eterna”.
Pero a nosotros nos da miedo gastar la vida,
entregarla sin reservas.
Un terrible instinto de conservación nos lleva hacia el egoísmo,
y nos atenaza cuando queremos jugarnos la vida.
Tenemos seguros por todas partes, para evitar los riesgos.
Y sobre todo está la cobardía...
Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida.
Pero la vida Tú nos la has dado para gastarla;
no se la puede economizar en estéril egoísmo.
Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no paguen;
hacer un favor al que no va a devolver;
gastar la vida es lanzarse aún al fracaso, si hace falta, sin falsas prudencias;
es quemar las naves en bien del prójimo.
Somos antorchas que solo tenemos sentido cuando nos quemamos;
solamente entonces seremos luz.
Líbranos de la prudencia cobarde,
la que nos hace evitar el sacrificio, y buscar la seguridad.
Gastar la vida no se hace con gestos ampulosos, y falsa teatralidad.
La vida se da sencillamente, sin publicidad,
como el agua de la vertiente, como la madre da el pecho al niño,
como el sudor humilde del sembrador.
Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible,
porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia;
no podemos caer en el vacío.
El futuro es un enigma, nuestro camino se interna en la niebla;
pero queremos seguir dándonos, porque Tú estás esperando en la noche,
con mil ojos llenos de lágrimas.

2010, el primer país de América Latina termina con sus asentamientos


La meta “2010 sin asentamientos” ya la querría cualquier país de nuestro continente. Y más allá del día exacto, de si queda un margen estructural, o si los proyectos de vivienda se terminan de construir en un par de años más, el solo hecho de poder dimensionar el número de familias que queda viviendo en campamentos pone a Chile en una posición única y privilegiada frente al resto del continente.

Esa condición aventajada hace que el fin de los campamentos en Chile se convierta en un objetivo regional: es un hito simbólico que revitaliza el trabajo por superar la pobreza y la exclusión, y que al mismo tiempo esperanza los esfuerzos de miles de actores que día a día trabajan con ese mismo fin. El mejor ejemplo de eso será el 5° Encuentro Latinoamericano de UTPMP, momento en que los equipos de los 19 países donde estamos presentes vendrán a exigir con fuerza y decisión que Chile cumpla con su meta, convencidos de que en este país están todas las condiciones para lograrlo y que no hacerlo implicaría un golpe enorme para un continente que en materia de pobreza y desigualdad no está acostumbrado a los éxitos.

Pero tampoco podemos entender esta meta como un fin en sí mismo: Chile puede ir avanzado en su apuesta por proveer viviendas definitivas a las familias de campamentos, pero en el camino por terminar con la exclusión nos queda muchísimo trabajo por hacer. Hoy debemos ser más audaces que nunca para identificar las actividades que nos permitan continuar realizando lo que tal vez ha sido, hasta ahora, el aporte más importante de nuestra institución al cambio radical en el reconocimiento de la dignidad de todas las personas en nuestro país y nuestro continente: la vinculación de quienes más oportunidades hemos tenido en la vida, los jóvenes universitarios, con quienes han sido históricamente excluidos del progreso y el desarrollo de Chile, las familias de campamentos. Hoy no tenemos las mediaguas que nos permitían provocar este vínculo en forma masiva y concreta. Y eso nos obliga a recordar y hacer más visibles que nunca los fundamentos de nuestra institución que se han ido forjando con la experiencia adquirida gracias a nuestro trabajo. Los mismos fundamentos que inspiran el trabajo del Techo en el resto del continente, aún cuando en la práctica estamos desarrollando intervenciones muy distintas.

La misma audacia se necesita para ser pioneros en la integración de Chile como un actor protagónico en el camino de América Latina hacia el desarrollo. A las generaciones que hoy dirigen el país les ha costado entender esta relación con el resto del continente como una condición necesaria de nuestro propio camino hacia el fin de la desigualdad y la exclusión. El Techo es hoy una institución latinoamericana, de eso no hay dudas, que requiere señales importantes del país fundador, confirmando decididamente que el fin de la extrema pobreza en América Latina sí es posible. 

Encuentro Latinoamericano de Un Techo para mi País (septiembre 2010)


En un año tan intenso y especial para Un Techo para mi País, marcado por los terremotos y las emergencias, por nuestra meta del 2010 en toda América Latina y el crecimiento propio de una institución fanática de la expansión, se vuelve imprescindible este espacio para encontrarnos, conocernos, compartir nuestras experiencias y confirmar, con la experiencia de nuestro trabajo, que las intuiciones más profundas que guían lo que hacemos están más vivas que nunca en cada vivienda que construimos, en cada asentamiento que visitamos y en cada vida que cambia (las nuestras y las de las familias) cada vez que se produce ese encuentro  entre dos extremos de la sociedad que han estado históricamente distanciados. Esto lo veremos nítidamente revisando la situación de Chile, el país anfitrión, y Haití, el invitado especial. Los dos países afectados por los cataclismos más crudos del 2010 y al mismo tiempo símbolos de los injustos extremos que conviven en Latinoamérica. El ELA es una muestra de masividad y decisión del grupo de jóvenes que hemos entendido que la superación de la exclusión se juega enfrentando las urgencias más graves del continente, y también promoviendo los hitos simbólicos que revitalizan nuestra misión y esperanzan el trabajo que estamos desarrollando en cada uno de nuestros países.

En particular nos interesa reflexionar sobre la cruda realidad de los asentamientos latinoamericanos y reforzar nuestra opción de haberlos escogido como el centro de nuestro proyecto, reconociéndolos como el mayor símbolo de exclusión de nuestros países. Y queremos ir más allá. Estamos convencidos de que terminar con los asentamientos es una condición necesaria en el camino hacia el fin de la pobreza. Eso, justamente, es lo que vuelve tan relevante la denuncia y la presión de miles de jóvenes de todo el continente junto a los dirigentes que se han transformado en protagonistas de su propio futuro, para que Chile, uno de los países más avanzados de la región, cumpla con la tarea de terminar con sus campamentos.

Que quede claro en todos los rincones de nuestra región: somos parte de la revolución más grande de los últimos tiempos, la revolución de la locura y la pasión por los asentamientos y la construcción de nuestros países desde esa realidad. No es una revolución ni armada ni ideológica, sino que es, sencillamente, la revolución de los jóvenes que después de lo que hemos experimentado no podemos mirar nuestra vida con los ojos de la indiferencia, y que por lo tanto ponemos nuestro trabajo, nuestras energías y nuestro conocimiento para construir una Latinoamérica sin pobreza.

VAMOHACELO.

Claudio Castro Salas
Director Social
Un Techo para mi País

Cuando dejen de ser noticia, ¿dónde van a vivir? (enero 2010)



El martes de la semana pasada fue un día terrible para la historia de nuestro continente. Haití, el país más excluido y empobrecido del vecindario, fue sacudido por un terremoto de 7.3 grados en la escala de Richter con efectos estimados que superan los 100.000 muertos y más del 30% de su población damnificada. Según la ONU, la catástrofe más fuerte y compleja que le ha tocado enfrentar.

El desastre en Haití es de magnitudes inimaginables: las condiciones en las que ya vivían miles de las familias que hemos visto en las imágenes que inundan los noticiarios son inhumanas. Lo eran desde antes. Hoy día el dolor, el miedo y la desesperanza que se han isntalado en las calles de Puerto Príncipe superan cualquier idea que uno pueda hacerse a la distancia. 

Un Techo para mi País tenía entre sus objetivos para este año las primeras avanzadas formales a Haití con la idea de empezar, hacia el final del año, su implementación. El terremoto adelantó nuestros planes, pero lo hacemos convencidos de que tenemos la posibilidad -y por lo tanto la responsabilidad- de generar acciones inmediatas que signifiquen una ayuda frente a este desastre. Las generaciones de jóvenes de los 15 países donde tenemos presencia hemos definido el espíritu de nuestra institución, que se caracteriza por la fuerza, la energía, la voluntad y la disposición para reconocer la dignidad de miles de familias que viven permanentemente en una emergencia que no es aceptable prolongar. Esperamos que la lamentable situación a la que hoy nos enfrentamos sea un remezón para que todo el mundo trabaje por una solución definitiva para Haití, que no se conforme con volver a las condiciones que conocíamos antes del terremoto.

Los dos últimos años nuestra organización intervino en 4 episodios de desastres naturales, en 4 países distintos. En cada uno de ellos aprendimos que luego de que la catástrofe deja de ser noticia, es muy difícil pasar de una cooperación de primera necesidad a una verdadera reconstrucción de la zona afectada. Es por eso que hemos diseñado un plan de acción que considera una intervención de emergencia, lista para ponerse en marcha apenas se supere la crisis sanitaria y de seguridad, y una intervención permanente que considera la apertura de una oficina de nuestra institución en territorio haitiano. Nuestra misión es apoyar a Haití mediante la construcción de ciudadelas de viviendas de emergencia que consideren instalaciones sanitarias y de acceso a agua, entregando una solución concreta a las familias damnificadas y que represente una nueva motivación para seguir adelante. Estas ciudadelas se convertirán en el primer paso hacia una comunidad sustentable, con el involucramiento profundo de los jóvenes haitianos en la reconstrucción de su propio país.

El 2010 será un año histórico para Chile. El bicentenario saca a relucir lo mejor de nuestra historia y nuestra gente. En forma unánime nos hemos convencido de que podemos lograr la erradicación de nuestros campamentos y terminar así con la expresión más visible de la exclusión que nos ha dañado por tanto tiempo. Pero ese tremendo hito no se justifica ni se comprende si no somos capaces de compadecer (padecer con) ni de involucrarnos con el lugar de nuestro continente donde la naturaleza ha hecho más profundas las heridas de la pobreza.

Por medio de estas líneas reitero el llamado a apoyarnos en la reconstrucción de Haití a través de nuestra web, www.untechoparamipais.org, y hacerse parte de este esfuerzo que enaltece nuestros 200 años de historia.

En política, no sirven las medias tintas (mayo 2009)



Desde que Sebastián Bowen se instaló en la coordinación general de la campaña de Frei, no se han detenido los comentarios de diarios, radios, matinales, blogs, mails, opinólogos, papás, los del Techo en otro país, federaciones de estudiantes, el amigo de la amiga, la presidenta del comité, el voluntario que acaba de inscribirse… todos tienen algo que decir sobre el remezón que ha significado en Chile su incorporación, y luego de Francisco Irarrázaval, a los comandos de los dos candidatos con mayores posibilidades de ser el próximo presidente de nuestro país. Irremediablemente no sólo se juzga la opción personal que tomó cada uno de los ex directores de Un Techo para Chile, sino que también se juzga a nuestra institución.

Y es que el símbolo no es menor. Seba y Pancho son hoy el rostro de “los jóvenes” que tan esquivos hemos sido -o tan difícil la hemos tenido- a la hora de ingresar a la actividad política contingente. Además son representantes del mundo del voluntariado, la forma de participación juvenil más reconocida y valorada por el resto de la sociedad (a diferencia, por ejemplo, de las juventudes de los partidos políticos). Y finalmente, ambos actuaron con una valentía difícil de imitar, propia sólo de quien está dispuesto a arriesgar en la vida.

Así las cosas, hay preguntas que no pueden ser más contingentes y relevantes: ¿Cuál es la vinculación entre una organización como la nuestra y la política? ¿Qué se puede esperar/exigir de quienes pasaron por el Techo y hoy trabajan en el servicio público, son candidatos, asesores, miembros de una campaña?

La primera no deja espacio a dudas. El desarrollo de nuestros países desde los campamentos, el fin de la pobreza en su forma más extrema o evidente, la inclusión de quienes no han tenido oportunidades, el contacto íntimo y profundo entre los “dos Chiles” que hemos conocido, no se pueden entender como algo aislado que comienza y termina con una intervención desarrollada por voluntarios ni con un trabajo mancomunado entre gobierno y ONG. La política es la forma de tomar acuerdos y de ejecutar decisiones colectivas que afectan a la totalidad de la población, y que tienen un especial impacto en los sectores más desposeídos que ven vulnerados sus derechos en la medida que no existan instituciones u organizaciones (idealmente donde ellos sean los protagonistas) que los resguarden. En tanto que la acción política, entendida como el servicio al bien común, pasa a convertirse en un imperativo para quien ha puesto su vida frente a la realidad de los campamentos, dejándose interpelar sinceramente por las familias con las que compartimos y trabajamos. Evidentemente no todos seguiremos una participación activa en la política, el mejor ejemplo han sido las generaciones que ya han salido del Techo y que han formado excelentes empresas, hermosas familias, o que simplemente entregan lo mejor de ellos desde la posición que les toca en la actividad que desempeñan. Pero sí que todos deberíamos entender y valorar el ejercicio de la política como un eje fundamental en el desarrollo de nuestros países, a tal punto que queremos que los mejores estén ahí. Elegir a nuestros políticos, exigirles, participar y cuidar de nuestros espacios de representación, se transforman en mínimos esperables de todos quienes nos hemos entregado por el ideal de un país y de un continente más justo y sin pobreza.

Aprovechando la segunda, me atrevo a plantearle un par de ideas/exigencias a Seba, a Pancho y a todos los que después de su paso por el Techo han tomado la opción de involucrarse en política. En primer lugar, ni ellos ni nosotros podemos ser ingenuos y pensar que con sus nombramientos ya cambió la forma de hacer política en nuestro país, porque una cosa es la intención y otra muy distinta el resultado. Desde esa perspectiva, incluso si estuviésemos frente a un montaje mediático de parte de ambos candidatos, bien hemos aprendido en el Techo que trabajando duro, juntos y astutamente, es posible lograr lo que muchos dijeron que era imposible. Deben ser extremadamente inteligentes para que este ingreso a un ambiente distinto al que han conocido hasta ahora sea tan profundo como la experiencia que tuvieron en el Techo. Quien no lo quiera así y los trate de utilizar debe creer que va por lana y salir trasquilado, igual que ese voluntario que la primera vez que fue a trabajos lo único que buscaba era conocer gente y tener unas vacaciones distintas, y que en cambio se encontró con una experiencia tan radical en su vida que jamás volvió a ser como antes.

Por último, deben tener siempre claro que el ingreso a la política de un grupo de jóvenes que fueron parte del Techo va mucho más allá que la apertura de puertas a una nueva generación, o a una institución particular. El verdadero valor y sentido de lo que están haciendo sólo se hará carne en la medida que logren insertar en las lógicas de la acción política un interés genuino y permanente por los campamentos, no con estadísticas ni informes, sino que revelando sus propias experiencias, las anécdotas que difícilmente van a olvidar, el cariño de las familias que los recibieron en sus hogares, los martillazos que se dieron al clavar el piso (con los que de paso instalaron esa triste fama de que los directores sociales no saben construir); las noches de desvelo cambiando el mundo, diseñando campañas, organizando actividades; los momentos complicados en que no sabían si esto en lo que estaban metidos era compatible con las pololas y sus propias familias; en fin, nada de esto valdrá la pena si no son capaces de mostrar el brillo en los ojos que se vio cada vez que dirigieron una reunión ampliada o que se sorprendieron de la increíble oportunidad que nos da la experiencia de los campamentos, la oportunidad de amar junto a otros nuestro país.

Mientras ustedes lo hacen bien en sus nuevos proyectos pueden estar tranquilos, porque el Techo para Educación y Trabajo, el ingreso de Un techo para mi país a Bolivia, las 10 mil familias de campamento que trabajan por su nuevo barrio, y los miles de proyectos que ocuparon su cabeza durante tanto tiempo están en excelentes manos. Tal como se ratificó en nuestro Encuentro Latinoamericano del año pasado, en el Techo queda estrictamente PROHIBIDO DETENERSE.

viernes, mayo 30, 2008

Poema a las minas...

No sé me importa un pito

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo

domingo, marzo 09, 2008

Tensiones de un crecimiento desigual

Hace tiempo que no he podido escribir algo que me entusiasme para publicar... pero en el intertanto mi "vocación lectora" ha dado tremendos frutos -algo que me tiene muy contento- entre artículos, columnas de opinión, y especialmente libros relacionados con historia mundial, latinoamericana y chilena: oficialmente la nueva etapa de mi formación, jeje.

Como justo hoy me dieron ganas de reactivar el blog, lo hago con un artículo de Felipe Berríos (que hace rato lo escucho rayar con este tema), en el que se constata una situación que no se puede desatender en las nuevas prácticas/funcionamiento que la sociedad le exige a quienes hacen política en Chile.


Tensiones de un crecimiento desigual


Por Felipe Berríos, SJ

Suele pasar que el uniforme escolar que el adolescente había dejado de usar apenas en diciembre volviendo de vacaciones le quedará chico. Sus mamás estarán felices y orgullosas de comprobar que sus hijos han crecido y se han desarrollado. Pero también les molestará que el uniforme aún en buen estado les sea inservible y necesiten otro nuevo.

A Chile le está sucediendo un fenómeno similar al adolescente que se está desarrollando y necesita un cambio de uniforme. Como país estamos culminando una etapa de crecimiento cuyos frutos se han centrado fuertemente en priorizar coberturas básicas. Se ha aprovechado un prolongado crecimiento económico para ser riguroso en aplicar políticas públicas enfocadas a que a todos los ciudadanos puedan contar con los servicios básicos y tengan acceso a la salud, la educación, la vivienda y el trabajo.

Pero al igual que le sucede al adolescente, también al país el traje que hasta hace poco le quedaba bien hoy le queda angosto y le genera tensiones. La justicia social exige un traje nuevo que se ajuste a las actuales aspiraciones de los chilenos. Ya no son sólo deseos de los servicios básicos ni de plena cobertura, sino que ahora también son anhelos de mejor calidad de vida. Calidad en la educación, en la salud, en la vivienda y en el trabajo. Calidad en los servicios públicos, en las pensiones y en la política.

Por eso no hay que asustarse ni catalogar como algo negativo las diferentes tensiones sociales que se han visto desde hace un tiempo en Chile, y que probablemente se seguirán dando. Sería absurdo desconocerlas o descalificarlas relacionándolas directamente con violencia y desmanes. Detrás de esas tensiones sociales hay hambre de justicia y hay un país que en ciertos sectores notoriamente ha crecido, y muchos justamente aspiran a que este crecimiento llegue a todos y sea un crecimiento sustentable en el tiempo

Ideal sería que esta mayor justicia social nazca de quienes tienen más, en el Parlamento o en un país mayoritariamente católico sean impulsadas por lo que doctrinalmente enseña la Iglesia en sus encíclicas sociales. Pero la historia enseña que las reivindicaciones sociales por mayor justicia se han tenido que obtener por la unión de los trabajadores y con las presiones sociales en las calles. Pensar que los conflictos sociales los provocan agitadores sería cerrar los ojos a la realidad de sus demandas. Es injusto confundir a los legítimos líderes de movimientos sociales que buscan mayor justicia social con "agitadores sociales". Pues si fueran sólo eso no serían capaces de crear y mantener los movimientos sociales. Un simple fósforo no es capaz de crear un incendio, es necesario que exista combustible. Y el combustible social de Chile es la irritante desigualdad social.

Por todas partes son muchas las señales que muestran que el país se ha puesto "el pantalón largo" del desarrollo. Pero otras señales muestran que hay un vasto sector de la sociedad que también ha ayudado a que el país crezca, y sin embargo sigue con un traje muy ajustado, para muchos angustiante… Esto no sólo no es ético, como nos dijo monseñor Goic, sino que se convierte además en un verdadero freno para el desarrollo del país y un caldo de cultivo para la inestabilidad social.

miércoles, noviembre 14, 2007

¿Estoy Vivo?


Todos los Domingos es un blog donde a través de una opinión, un poema y un comentario, se reflexiona en torno al Evangelio de la "semana entrante".

Me invitaron a escribir el comentario para el Evangelio del Domingo pasado (Lucas 21, 5-19), y aquí les dejo mi reflexión.

Saludos!

¿Estoy Vivo?

Hace unas semanas un amigo me dijo –bajo riesgo de herejía– que tenía una teoría: Una vez muertos, en vez de un juicio final donde se evalúa si somos merecedores del cielo o del infierno, sencillamente nos mantendremos amando tal como lo hemos hecho a lo largo de nuestras vidas. De esa forma, el infierno no será más que “seguir viviendo” para una persona que en su vida no ha sido capaz de amar, mientras que para los que amaron, el Reino de los Cielos se presentará como una prolongación del amor que han entregado y recibido mientras estuvieron vivos.

Sin entrar en una comparación odiosa entre los procedimientos formales (oficiales) después de la muerte, quiero rescatar la potencia de la frase que más me marca de este evangelio, “No es Dios de muertos, sino de vivos”. Que la vida eterna se viva desde hoy cambia radicalmente la perspectiva con que uno enfrenta a la muerte lejana y extraña, que sólo conocemos cuando afecta a los demás. Entender que la muerte es el “estado de no-amor” implica preguntarnos desde hoy y para siempre ¿estoy vivo?, ¿estoy amando?, ¿soy amado?

El “Cielo” se juega diariamente, y quienes quieran ser como saduceos, mejor nunca vayan a la ópera. Porque, tal como finalizó el mismo amigo de antes, para regocijarse con una ópera es necesario experimentar las sensaciones que provoca muchas veces, hasta que el oído y el gusto se refinan. Es la única manera de disfrutarla a concho. Con la vida eterna pasa exactamente lo mismo. Si no se ha buscado amar con pasión e insistencia muchas veces, y a cada cosa que nos rodea, nunca se podrá disfrutar con creces la compañía de Dios; nunca se podrá, en definitiva, estar vivo.

domingo, octubre 21, 2007

www.RSU.cl

El sitio RSU.cl está diseñado como una plataforma de unión, contacto e interacción para las diversas iniciativas estudiantiles que se dedican a promover la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) dentro de sus ejes de acción.

Así, el primer llamado es para todos los proyectos sociales universitarios, todos quienes semana a semana, invierno a invierno o verano a verano se la juegan por un objetivo: contribuir al desarrollo igualitario y responsable de Chile. Todos los estudiantes que hemos participado de alguna experiencia de voluntariado que se ha extendido a lo largo de los años, probablemente hemos llegado a pensar que si bien nuestros esfuerzos, ganas y energías están puestas en desarrollar iniciativas de excelencia en el ámbito que sea que trabajemos (campamentos, micro créditos, capacitación, talleres de niños, construcción y habilitación de espacios públicos y de vivienda, salud, etc. etc.), muchas veces se ven sobrepasadas ante la necesidad de sentirse seguro de que el trabajo y los esfuerzos que se ponen en nuestros proyectos, efectivamente son un aporte a la solución de las problemáticas sociales que atraviesan nuestro país.

Este último análisis, lejos de ser trivial, refleja lo que cada proyecto social debería estar cuestionándose constantemente: ¿somos un agente que incide en la superación de los profundos quiebres que afectan a nuestra sociedad? Aunque si bien es cierto que en esta cruzada todo esfuerzo es bienvenido, considero fundamental contar con un objetivo superior, un fin que sea más alto que nuestro objetivo puntual, y que -al mismo tiempo- sea tan alcanzable que nos juguemos por lograrlo sin que se convierta en una motivación irrealizable.

Así surgió el interés por juntarnos, relacionarnos y reconocer en la RSU ese objetivo superior. Todas las iniciativas estudiantiles tienen en común la esencia universitaria de su trabajo, la formación complementaria que alcanza cada uno de sus participantes, y la íntima relación con la realidad más cruda del país, todos elementos que nos convierten, a los estudiantes universitarios, en motores fundamentales en el fomento y la acción de la RSU.

Bajo ese alero, estamos convencidos de que las universidades pueden –y deben- ser motores del desarrollo del país. Por lo tanto buscamos universidades que utilizando la teoría y la discusión que se genera en las aulas, sean capaces de acercarse y relacionarse con las organizaciones e individuos que más las necesiten, que investiguen y preparen profesionales para liderar los cambios que todos esperamos, en definitiva, que las universidades se comprometan de Arica a Punta Arenas, a jugársela por hacer de Chile un país sin desigualdad, sin pobreza, sin injusticia, tal como los jóvenes de Chile lo soñamos.

Profundizando un poco más en el concepto de Responsabilidad Social Universitaria, entendemos iniciativas que fomentan la RSU como todas aquellas que busquen un cambio concreto y estructural en las universidades, que sea aplicable para el sistema universitario completo, y que fomenten el compromiso de estas instituciones con el desarrollo del país.

Haciendo una revisión rápida de la situación actual, mi impresión es que las universidades, que están concebidas para pensar el país, hoy lo hacen desde la comodidad de sus aulas, con una perspectiva teórica y lejos de la verdadera fuente del conocimiento: las situaciones y problemas reales del país.

Por otro lado, tenemos múltiples iniciativas de voluntariado que funcionan como complemento de la experiencia adquirida en las aulas, pero que a lo largo de los años han sido incapaces de comunicarse, interactuar, y buscar objetivos comunes que les permitan crecer en impacto. Este es el minuto exacto para revertir esta situación.

Con esta iniciativa tenemos la exquisita posibilidad de golpear el país, de gritar alto y claro que los estudiantes chilenos tenemos las manos dispuestas para trabajar por Chile. ¿Cómo hacerlo? Compartiendo experiencias, generando conocimiento, debate y discusión en torno a la RSU, y finalmente a través de actividades concretas, masivas y mediáticas que posicionen la RSU en la opinión pública de manera mucho más rápida y profunda de la que las mismas universidades podrían querer.

miércoles, septiembre 12, 2007

Educación del cacique

LAUTARO era una flecha delgada.
Elástico y azul fue nuestro padre.
Fue su primera edad sólo silencio.
Su adolescencia fue dominio.
Su juventud fue un viento dirigido.
Se preparó como una larga lanza.
Acostumbró los pies en las cascadas.
Educó la cabeza en las espinas.
Ejecutó las pruebas del guanaco.
Vivió en las madrigueras de la nieve.
Acechó la comida de las águilas.
Arañó los secretos del peñasco.
Entretuvo los pétalos del fuego.
Se amamantó de primavera fría.
Se quemó en las gargantas infernales.
Fue cazador entre las aves crueles.
Se tiñeron sus manos de victorias.
Leyó las agresiones de la noche.
Sostuvo los derrumbes del azufre.

Se hizo velocidad, luz repentina.

Tomó las lentitudes del otoño.
Trabajó en las guaridas invisibles.
Durmió en las sábanas del ventisquero.
Igualó la conducta de las flechas.
Bebió la sangre agreste en los caminos.
Arrebató el tesoro de las olas.
Se hizo amenaza como un dios sombrío.
Comió en cada cocina de su pueblo.
Aprendió el alfabeto del relámpago.
Olfateó las cenizas esparcidas.
Envolvió el corazón con pieles negras.

Descifró el espiral hilo del humo.
Se construyó de fibras taciturnas.
Se aceitó como el alma de la oliva.
Se hizo cristal de transparencia dura.

Estudió para viento huracanado.
Se combatió hasta apagar la sangre.

Sólo entonces fue digno de su pueblo.

jueves, agosto 23, 2007

INDIGNADO

Hace 2 años, por un buen tiempo, parecía que nada nos iba a detener...


Saludos a todos los soñadores!


¿Seguiremos Indignados?

SOÑANDO CHILE
Hoy, hablamos de ricos y pobres. Nuestros padres fueron pinochetistas y marxistas. Nuestros abuelos, liberales y conservadores. Y no importa cuanto nos remontemos, pues antes que ellos hubo pipiolos y pelucones, realistas y patriotas. Chile siempre ha encontrado un bando al que afiliarse, y una razón por la cual dividirse. Las sociedades tienden naturalmente a agruparse en esferas de pertenencia y a elaborar propuestas políticas diversas -es parte del diálogo social- pero algo triste hay en el caso chileno, y es que estas particiones han estado marcadas por la hostilidad. No nos diferenciamos sólo para ofrecer alternativas: sembramos nuestras polarizaciones de desconfianza, de miedos y de prejuicios. ¿Es que el proceso de gestación del pueblo chileno nunca acabará? Creemos que, en vísperas del Bicentenario, estamos al fin en edad de dar a luz a un país maduro. La cicatriz actual es más honda y dolorosa; una que doscientos años no ha sido capaz de borrar.
Nos llena de vergüenza el que seamos capaces de reconocer la posición social del prójimo por su modo de hablar. Nos entristece que ese reconocimiento modifique el trato mutuo, porque hallamos ahí el origen de las injusticias sociales. Nos apena que la distribución de nuestro ingreso sea una de las menos equitativas del mundo, porque valoramos profundamente la dignidad . Nos indigna que aún, ¡aún!, hayan campamentos de indigentes, y que sean siempre los mismos los que sufren cuando la naturaleza nos remece. No dejemos de asombrarnos ante estas heridas. El que hayan estado ahí antes que nosotros nos hace olvidar su profundidad, pero nos dañan. ¡Despertemos! Lavemos nuestras heridas y hagamos de Chile una comunidad. Sentemos las bases para una nueva identidad nacional, una que valga la pena. Es necesario. Es posible.
CHILE ME INDIGNAS
CHILE, TE QUIERO
¿juntémonos?